Con los antecedentes
históricos que arrastra la Iglesia Católica española, en relación con los
pronunciamientos políticos e ideológicos, individuales o colectivos, realizados
por sus sacerdotes, resulta decepcionante, observar la reacción que ha tenido la
Diócesis de Osma-Soria en relación a las declaraciones que ha realizado al
Heraldo-Diario de Soria, Alfonso García, sacerdote soriano que casó a Santiago
Abascal, y con el que el líder de VOX tiene una gran amistad.
Este sacerdote, dijo que
VOX “No es un partido de extrema derecha, sino de extrema necesidad”, y la
Diócesis se apresuró a rectificar el posicionamiento ideológico del religioso.
Como católico, siempre eché
en falta, que la Iglesia se posicionara en su momento contra los curas vascos
que apoyaban a ETA, monseñores incluidos, permitiendo que muchas iglesias
fueran madrigueras de terroristas.
Como católico, también echo
en falta esa diligencia demostrada contra este humilde cura soriano en relación
a ese importante grupo, dicen que 500, de curas catalanes independentistas, que
en más de una ocasión han hecho públicos comunicados vergonzosos. Y qué decir,
del comportamiento de alguna que otra monja “independentista” que en cada
aparición pública en un acto separatista “mancha” el hábito que lleva.
La Iglesia Católica
española, debería recapacitar y tener claro, que debe estar con quienes
pretenden el bien para nuestra sociedad, pues en la actualidad, ni siquiera se
sitúan en la injusta equidistancia. Pretender ser duro con un débil cura, y no atreverse
ni a toserle a un colectivo de sacerdotes gravemente desviados, podría traerle consecuencias
irreparables.
