Lo que ocurrió ayer en Murcia
puede ser perfectamente la antesala de lo que puede ocurrir dentro de una
semana en la sesión de investidura de la Comunidad de Madrid.
Cuando Vox ya ni siquiera
pide que se cumpla lo pactado a nivel nacional con el PP, y se conforma con que
donde se forme coalición de gobierno entre PP y Ciudadanos se firme por los
tres un acuerdo programático, los de Abascal solo reciben el desprecio y el
ninguneo de Ciudadanos, quien se mantiene en la posición de que se niega a
hablar con Vox.
La primera consecuencia de la
actitud cerril de los de Rivera la vimos ayer en la sesión de investidura en la
Región de Murcia. Vox votó en contra del candidato popular y tumbó la
investidura.
La intervención de la
portavoz de Ciudadanos en la sesión de la Asamblea de la Región de Murcia fue
de aurora boreal, pues se llevó toda su intervención fingiendo que el acuerdo
de gobierno con el Partido Popular no necesitaba el apoyo de Vox, por ello, se
tienen bien merecido lo que después ocurrió.
Cualquier español con un
nivel intelectual medio es capaz de entender, que quienes necesitan para
gobernar los votos de un tercero, tienen que hablar con él y pedírselos, por
ello, entiende también, que el camino más apropiado no es el de despreciar y ningunear
a quien con sus votos te va a llevar al poder.
Que los medios no de
izquierdas digan, que Vox votó junto a PSOE y a Podemos para evitar un gobierno
de derechas, echándole toda la culpa a los de Abascal, es como mínimo, infame.
O Ciudadanos cambia de
estrategia, o mucho me temo, que Murcia y Madrid caerán en manos de la
izquierda. Aunque los de Rivera lo tienen fácil, pactan con los socialistas y
punto. A ellos les da igual Juana que su hermana.
Y por cierto, el Partido
Popular tiene también parte de culpa, pues sería mucho más entendible para su
electorado, el haber firmado un acuerdo programático básico con Vox, y que Cs
eligiera entre unos u otros.
