El Partido Popular nos acaba
de sorprender a todos, diciéndonos que existe una especie de pacto secreto
entre Abascal y Sánchez para perjudicarles. Han intentado argumentarlo
afirmando que Sánchez exhibe una radicalidad ficticia, que amplifica las
tropelías que perpetra, para que Vox reaccione de inmediato dejando siempre en
evidencia a los populares, a la “derechita cobarde”. Una argumentación más propia
del “camarote de los hermanos Marx” que de un partido con aspiraciones de
gobierno.
Simplemente, Vox reacciona
rápido, porque lo hace solo oyendo la voz de sus principios, y no como el PP,
que necesita hablar y valorar con sus estrategas si le beneficia o le perjudica
electoralmente, decir esto o lo otro.
Muchos se preguntarán que, si
las encuestas le dan al PP hasta por encima de los 100 escaños, como es posible
que se arriesguen a hacer semejante ridículo, yo creo que tiene una
explicación. El PP siempre ha tenido un suelo de votantes muy fieles, y parte
de ese suelo parece haberse ido a Vox para no volver, en cambio, el PP va a
ganar muchos votos de ex votantes de Ciudadanos y hasta de ex votantes del
PSOE, hablo de bolsas de voto, cambiante y volátil, en definitiva, votos que
tienes hoy pero que podrías no tener mañana.
A nadie se le escapa, que hoy
por hoy, Vox es el partido con más capacidad de convocatoria, y en sus masivos
actos se ve lo que hacía mucho que no se veía, españoles de todas las edades entusiasmados
e ilusionados con un proyecto político “políticamente incorrecto”, un proyecto
sin complejos de ningún tipo.
Este PP no ha vuelto a sus
esencias, tal y como nos dijo Pablo Casado tras llegar a la presidencia, este
PP ha vuelto al “marianismo”, ha optado por moderar su discurso y conquistar el
centro, y parece que lo va a conseguir, ya que Ciudadanos agoniza. Parece que
ahora empieza a darse cuenta el PP, que abandonar su flanco derecho le puede
costar muy caro. Si abandonas los principios y los valores, y los enarbola
otro, en este caso Vox, recuperar ese electorado, puede convertirse en una
empresa imposible. Además, reconozcámoslo, con esa falta de mimbres, el Partido
Popular empieza a no estar capacitado para encabezar la defensa de nuestra Nación,
de nuestra Constitución, y de nuestras libertades.
Pese a lo que dicen los
últimos sondeos, bastante favorables al Partido Popular, esos cuarenta y tantos
escaños que le otorgan a Vox y con tendencia ascendente, parece que están
causando muchos dolores de estómago en calle Génova.
