Pedro Sánchez, pone a todos
los órganos del Estado a su servicio, y utiliza la mentira como norma, a
sabiendas, de que sus votantes jamás le pasarán factura por ello, pues
entiende, que ellos solo quieren que la derecha no gobierne. Sánchez concibe el
poder como si fuera su cortijo particular, en el que el CIS, la Abogacía del
Estado, los aviones oficiales o el Parlamento, solo sirven a sus intereses.
La última gran mentira de
Sánchez, han sido los argumentos que ha esgrimido ante las diferentes CCAA para
justificar el porqué, Hacienda no les ha enviado casi cinco mil millones
correspondientes a las entregas a cuenta previstas en la financiación
autonómica y las mantiene asfixiadas.
El Gobierno, es decir, Pedro
Sánchez, primero dijo, que debido a estar “en funciones” tendría que encontrar
la manera de hacerlo, después dijo que no lo podía hacer apoyándose en un inventado
informe de la Abogacía del Estado, y al verse descubierto, de prisa y corriendo
obliga a la Abogacía a realizar un “informe a medida” para neutralizar las
presiones de las CCAA que gobiernan los socialistas, quienes no entienden lo
que está pasando al tener un gobierno central de su cuerda política.
Y es que, a Sánchez, le dan
igual las consecuencias de sus actos siempre y cuando consiga su objetivo
personal, ya lo han dejado entrever varios de los suyos “si se le apoya en la
investidura, rápidamente se desbloquearán los fondos”.
Parecía imposible que otro presidente
del gobierno de España superara a Zapatero, que fuera más dañino, a fecha de
hoy, Pedro Sánchez, no solo ha demostrado con creces que es aún más peligroso
para los intereses de España y de los españoles que su nefasto antecesor, es
que además, es cómplice de aquellos que quieren acabar con nuestra sociedad.
