Iban todos dispuestos a echarle y a que le sustituyera Feijóo, pero al final, Casado ha salido victorioso, pues permanecerá en el cargo hasta el Congreso Extraordinario que se celebrará el 2 y 3 de abril, eso sí, le ha pedido a Feijóo que se presente y le suceda.
Como siempre ha ocurrido en ese partido, ni en un trance como el actual han sido capaces de exhibir ni una pizca de valentía. Había más que suficientes motivos para fulminar anoche a Casado, pero en una reunión llena de pusilánimes y con la ausencia de Ayuso, la única que le habría echado “ovarios”, Casado consigue todo a lo que podría aspirar, un mes de plazo para que sus socios de La Moncloa puedan intentar encontrar o inventarse alguna cosa contra Isabel Díaz Ayuso ya que, si eso ocurriera, lo mismo, hasta cambiaba de opinión y se presentaba a la reelección. Su futuro y el del PP están en manos de Sánchez y de su fiscala general.
Durante más de un mes, el PP va a estar descabezado, ya que ¿qué autoridad moral tiene desde ahora Casado para decidir u ordenar algo?
Y en medio de esta refriega está el pobre de Mañueco, que sigue insistiendo en la estúpida absurdez de gobernar en solitario, cuando todo el mundo sabe que, o gobierna con Vox o habrá repetición de elecciones. Quien de Génova se va a mojar ahora y le va a decir qué debe hacer.
Queramos o no, la decisión adoptada condena al partido a demasiadas semanas de incertidumbre y desgaste. Ellos sabrán.