Tras la huida de las tropas occidentales de Afganistán, se vio con claridad cómo iba a ser el futuro, y en Ucrania lo estamos viendo en toda su crudeza. Si el primer día que el gobierno ucraniano manifestó su intención de pertenecer a la OTAN, la organización militar occidental hubiese enviado tropas a las fronteras que ese país tiene con Rusia y hubiese hecho público un manifiesto admitiéndole de facto, Putin nunca se hubiese atrevido.
Enviar tropas a tus socios de alrededor y dejar meridianamente claro, que ninguno de tus soldados pisará territorio ucraniano, solo ha significado invitar a Putin a dar la orden de invasión. En pocas horas, Ucrania está siendo invadida, y a Putin no le hacen ningún efecto las amenazas de boicots en lo económico. No olvidemos que, a pocas horas del inicio de la invasión, las bolsas occidentales se han hundido y capital, chino y ruso camuflado, se está adueñando de las empresas más estratégicas de occidente, y eso sin contar con el control ruso sobre las criptomonedas.
El imperialismo ruso ha pisoteado la legalidad internacional y la soberanía de una nación, Ucrania. Ante eso, desde Occidente se pide paz, es decir, dar por buena la invasión. No nos enteramos que paz sin libertad, es aceptar la dictadura y el totalitarismo.
A este paso, Rusia se apoderará por la fuerza de media Europa, mientras los corruptos gobernantes occidentales tienen pavor a entrar en guerra y tener que recibir a muchos de los suyos en ataúdes, ya que eso les quitaría votos, en lo único que piensan, y perderían el poder. Así de crudo y de simple. Ya está bien de que 400 millones de europeos le pidan ayuda a 400 millones de norteamericanos para que les defienda de 400 millones de rusos. Patético.