En el Congreso de los
Diputados, quedó perfectamente visible ayer, cual es la realidad política
española. Un presidente, Pedro Sánchez, rehén de quienes le hicieron
presidente, y por lo tanto, incapaz de poner por delante los intereses
nacionales de los suyos propios y tomar las medidas que aconseja la situación.
Ya no es solo, que Partido
Popular y Ciudadanos, le exijan en la sede de la soberanía nacional que aplique
el Art. 155 en Cataluña, hasta García-Page, hasta sus barones empiezan a dar
toques a Sánchez para que mueva ficha, pues en ello va su futuro político.
García Page, presidente de Castilla La Mancha, incluso ha hecho suya una de las
propuestas de VOX, esa de ilegalizar a los partidos independentistas, algo muy
lógico que ya hacen países de nuestro entorno. Pero es que, hasta el ministro
Borrell, lo ha dejado claro, “la política del ibuprofeno, esa de intentar bajar
la inflamación, no funciona”. El ibuprofeno entiéndase como dialogo.
Que a estas alturas, Sánchez,
diga que responderá con firmeza y contundencia a quien se salte la Ley en
Cataluña, no es creíble, pues hace ya mucho tiempo que la Ley se salta en
Cataluña, hace ya mucho que el Estado de Derecho no está en vigor en esa región
española.
Parece que los partidos de
izquierdas no han aprendido de lo ocurrido en Andalucía, ese fenómeno se
potenciará en mayo y esos partidos, PSOE y Podemos, perderán casi todo el poder
institucional que tienen. Los españoles se han cansado de sus egoísmos y sus
mentiras.
Parece evidente, que
nuestro sistema democrático tiene un gran problema, ya que un partido que ha
gobernado España durante muchos años y en distintos periodos, y otros partidos,
consideran que con quien comete un grave delito, hay que dialogar, y no que todo
el peso de la Ley caiga sobre él.
