Aunque a las 24 horas ya estaba metido en la cama, tuve tiempo de ver el capítulo cero de la serie protagonizada por Rocío Carrasco, así como el “tribunal popular” encargado de juzgar a su ex, Antonio David, alguien que no es ejemplo de nada, pero que tiene los mismos derechos que todos los españoles.
Cuando vi que Jorge Javier había invitado a Ana Pardo de Vera, directora del diario de extrema izquierda, Público, y conocida feminista radical, intuí de qué iba la cosa, se pretendía rehabilitar públicamente a Rocío, convirtiéndola en mártir, y condenar públicamente a Antonio David por supuesto maltratador.
Fue bochornoso, pues todos los colaboradores de Sálvame entonaron el «mea culpa» con los supuestos abusos de Antonio David relatados por Rocío Carrasco, les daba igual que una jueza hubiera sobreseído la denuncia por falta de pruebas.
Ana Pardo de Vera, dijo haber visto «muchísimos casos de violencia machista» como los que describió Rocío Carrasco, en referencia al intento de suicido desvelado por la hija de Rocío Jurado. Añadiendo que “en los tribunales solo hay hombres y las mujeres tienen sus problemas por el solo hecho de ser mujeres». Como marcaba el guion, Irene Montero hizo su aparición en Twitter calificando a Rocío Carrasco como víctima de la violencia de género.
Es sabido, que la mayoría de los hombres que maltratan a sus parejas, lo hacen físicamente y que, por el contrario, las mujeres que maltratan a sus parejas, lo hacen psicológicamente, de ahí que de los suicidios anuales la gran mayoría los protagonicen hombres. La denuncia falsa es la culminación del maltrato psicológico, pues en muchos casos conlleva a que el hombre se quede sin casa, sin contacto con sus hijos, la sociedad le señala como maltratador, y en algunos casos, pierde hasta el trabajo, todo esto lleva a esa tormenta perfecta que lleva a un buen hombre al suicidio.
Escuchar a los invitados de Jorge Javier, que a los tribunales les falta juzgar con “perspectiva de género”, traduciendo “que la sola denuncia es prueba para condenar a un hombre” produce nauseas. Pero de qué nos vamos a extrañar, lo de anoche fue un ejemplo más de esa TV basura dirigida por el engendro de Jorge Javier a las órdenes de su jefe, Paolo Vasile, y que desgraciadamente ven millones de españoles, esos que deben carecer de vida propia cuando tanto le interesa la de los famosos.