El plan de Pedro Sánchez
sigue cubriendo etapas, mientras tanto, el país sigue paralizado, pero a él le
da absolutamente igual, pues ese plan obedece a intereses estrictamente
personales. Si no logra gobernar en solitario, parece decidido a ir a nuevas
elecciones el 10 de noviembre, eso sí, dejando claro a los ciudadanos de
izquierdas que el culpable de que eso ocurra es Podemos.
Incluso intenta Sánchez
transmitir la sensación de que desarrolla gran actividad, cuando en realidad,
lo que está haciendo, es reunirse con los esos colectivos paniaguados que
soportan esas leyes ideológicas de la izquierda cuya misión es la de
enfrentarnos a los españoles, y de paso, enviar a Pablo Iglesias el recado de
que todas ellas, apoyan un gobierno socialista en minoría con un simple acuerdo
de programa con la extrema izquierda podemita. Seamos serios, que los
colectivos feministas, LGTB o de memoria histórica le apoyen, no es noticia.
A partir de la próxima semana
se activará la cuenta atrás de tres semanas antes de que el 23 de septiembre se
disuelvan las Cortes y se vuelvan a convocar elecciones generales. El Rey,
convocará ronda de reuniones con los portavoces de los distintos partidos, como
mucho, el 16 de septiembre, y espero, que esta vez, si ve que Sánchez no tiene
apoyos suficientes, ni siquiera le permita someterse a una nueva investidura,
que no le de la oportunidad de dar su primer mitin de campaña en el Congreso.
Podemos lo tiene muy
complicado, si vamos a elecciones, probablemente se dará una gran castaña, y si
se humilla ante el PSOE, únicamente retrasará su futura debacle.
