El Congreso de los Diputados ha aprobado la Ley de Eutanasia, y sus promotores lo han hecho mediante una tramitación exprés, hurtándole a la sociedad el necesario y profundo debate durante su tramitación, con la oposición de los colegios médicos y del Comité de Bioética. Se vivió una sesión muy triste en la que diputados aplaudían a rabiar una norma que solo representa un culto inmoral a la muerte. Con esta ley, no nos dan un nuevo derecho, como predica la izquierda, sino una claudicación ante la vida, que es el fin último a proteger por el ser humano. La izquierda ha conseguido este gran retroceso en nuestra civilización, pues lo reaccionario es acabar con los enfermos y lo progresista es cuidarlos.
Mientras no existan unos cuidados paliativos de calidad al alcance de todos los ciudadanos españoles, el enfermo no tendrá verdadera libertad para elegir. Se coge el atajo más cómodo y barato.
Lo han dicho muy claramente los colegios médicos, la eutanasia no es un acto médico, la objeción de conciencia será importante en un colectivo que está para salvar vidas, lo mismo se ven obligados a crear una nueva especialidad médica, la de “matarife”.
Es aconsejable que, mientras estemos en pleno uso de nuestras facultades mentales, hagamos eso que llaman “testamento vital”, y dejemos claro que estamos en contra de la eutanasia ya que, si no estamos en pleno uso de nuestras facultades, un médico puede hacer la solicitud para “liquidarnos”.
Esta ley, abre la puerta a que se cometan inhumanas atrocidades. Nos gobiernan quienes defienden la Cultura de la Muerte, legislan sobre todo contra los que menos tienen, pues a partir de ahora, el anciano con graves problemas de salud, pero con dinero y familia, vivirá mucho más que el anciano sin dinero ni familia, si no, tiempo al tiempo. Me imagino a un “sin techo” de avanzada edad que necesite pasar un largo periodo de tiempo hospitalizado, seguro que habrá un médico de izquierdas dispuesto a firmar su sentencia de muerte. Para la izquierda, la vida vale muy poco, y con esta ley piensan ahorrarse “mucha pasta” en asistencia sanitaria y en pensiones.
Como nuestra Sanidad pública es incapaz de proporcionar cuidados paliativos de calidad a todos los españoles que se encuentren en una situación terminal vivan en donde vivan, opta por el atajo más cruel, por el más fácil, convencerlos de que la muerte es la mejor solución. La izquierda hace tiempo que optó por la Cultura de la Muerte, mirando a la Sanidad exclusivamente desde una perspectiva economicista.