Si hay algo que le molesta a
uno, cuando ya tiene cierta edad, es que los políticos partan de la premisa de
que estamos instalados en la amnesia y la tontuna permanentes. Y digo esto,
porque la Convención que ha celebrado Ciudadanos en Sevilla, bajo el nombre de
plataforma “España Ciudadana” este fin de semana, es en sí un insulto a la
inteligencia, si la comparamos con la trayectoria del partido en Andalucía.
Inés Arrimadas y Albert
Rivera, bajo la mirada atenta de Juan Marín, su hombre de confianza en
Andalucía, nos han intentado convencer de que ellos son la solución a todos
nuestros males, de que ellos convertirían Andalucía en la tierra que siempre
hemos soñado, de que ellos traerán la regeneración. Todo ha sonado muy bien,
pero como es lógico, han obviado por completo lo que han perpetrado estos
últimos años siendo los cómplices de las fechorías cometidas por la
administración autonómica más corrupta de España.
Rivera es muy libre, como
hizo, de dar a conocer su catálogo para que funcione lo que no funciona en este
país, pero se mostró claramente defensor del Estado de las Autonomías, una
organización territorial que nos dimos en la Transición, que se ha convertido
en el gran cáncer del presente, y en lo que nos va a liquidar en el futuro. Se
ve claramente, que como Ciudadanos ya come de las autonomías, no quiere
destruir esa olla.
Para demostrar que todo lo
que dijeron es una falsedad, voy a dar un solo dato. El parlamento andaluz,
creó una comisión de investigación para estudiar la corrupción en la Faffe, ese
ente público cuyos altos cargos utilizaban el dinero público para pagar con las
tarjetas de crédito de la Junta de Andalucía, putas y cocaína. Ciudadanos se
abstuvo en una votación para hacer posible que esa comisión fuese presidida por
el PSOE, para estudiar la corrupción “socialista”.
