Estaba cantado, que los
independentistas vascos del PNV iban a seguir los pasos de los independentistas
catalanes, evidentemente, con su estilo propio, sin rebelarse, llamando a la
negociación. Cuando los enemigos de España ven debilidad en el Gobierno, en el
Estado, atacan de nuevo.
El PNV quiere un nuevo Estatuto,
y en él se apunta al “derecho a decidir”, pretende una nueva relación bilateral
con el Estado con el fin de alcanzar un nuevo status político, e insiste en que
solo será a través de la negociación.
Los vascos, pretenden pactar
con el Estado para que este les reconozca su “realidad nacional”. De entrada,
pretenden blindar su autogobierno y las competencias que ya poseen.
Dicen no querer la ruptura,
por lo que prefieren elaborar un nuevo Estatuto aprovechando los “Derechos
Históricos” forales reconocidos en la primera disposición adicional de la
Constitución.
Lo que propone el PNV
desborda nuestra Constitución, pues dice muy clarito que “la soberanía reside
en el conjunto del pueblo español”. Lo que los vascos pretenden es imposible,
nuestra Carta Magna no puede ser modificada a través de un Estatuto de
Autonomía. Estamos claramente ante un “Plan Ibarretxe II”.
El autogobierno y las
competencias no se pueden blindar puesto que el pueblo español votando podría
acabar con ellas, y los Derechos Históricos forales son una afrenta a la
igualdad de todos los españoles que hace mucho deberían haber sido abolidos.
Que Mariano Rajoy pretenda
apoyarse en los votos del PNV en el Congreso para sacar adelante los
Presupuestos Generales del Estado con la actitud que mantienen no es lógico, ¿o
pretende seguir cambiando cromos con ellos? Debemos estar muy atentos.
