Estamos en lo de siempre, el
socialista Zapatero nos arruinó, Rajoy nos sacó del agujero, aunque solo fuese
en lo económico, y ahora, el socialista Sánchez, presenta unos Presupuestos
diseñados para contentar a sus socios de Moción de Censura. Premiar a todos
aquellos que le desean lo peor a España, y dar lo que no tiene.
Estos PGE contemplan unos
ingresos inflados de manera artificial para justificar un gasto disparatado,
algo que nos conducirá, si los españoles no lo impedimos, a esa quiebra que in
extremis se evitó hace siete años. Es el coctel más perverso, un despilfarro
basado en una recaudación imaginaria. Y sucede justamente, cuando ya nos
encontramos en un contexto de desaceleración económica. Sánchez y el PSOE, van
precisamente en dirección contraria de lo que necesita la economía nacional.
Nos suben los impuestos
enormemente, premian a los golpistas con un aumento de la inversión en Cataluña
del 66%, y curiosamente, a Aragón y a Extremadura, las penaliza, qué dirán
ahora, Javier Lambán y su colega socialista extremeño.
La izquierda es experta en
engañar a ciertos colectivos, pues lo que se les sube por un lado, se lo
arrebata con creces por otro, por ejemplo, esa subida de impuestos al diésel la
van a sufrir todos, pues al ser un impuesto indirecto repercute, sobre todo, en
los que menos tienen.
Cuando la prioridad de un
dirigente político es únicamente mantenerse en el poder, y no se tienen
escrúpulos de ningún tipo, pasan estas cosas. Sánchez es aún más peligroso que
Zapatero.
