En el año 2017, fueron
asesinadas en España 49 mujeres por sus parejas o ex parejas y se interpusieron
más de 150.000 denuncias por violencia de genero.
La Ley de Violencia de
Género, es tan injusta y discriminatoria con los hombres, que en los muchos
casos en los que el maltratador no lo es, ese hombre se convierte en víctima
del sistema, y debe arrastrar durante años dicha condición. Y eso ocurre,
porque el sistema está, arrodillado y corrompido, por las presiones del
feminismo, y por ello, carece de mecanismos para repeler al que lo usa de mala
fe, sin base real o para perjudicar, vengarse o lucrarse a costa de su pareja.
Y qué decir, de esa legión de abogados, que desde la más absoluta impunidad,
inducen a sus clientes a denunciar en falso, sabiendo que raramente se actuará
contra ellos. Si la que denuncia en falso ingresara en prisión, y el letrado
que la ha inducido, fuese como mínimo, apartado de su profesión, algo
cambiaría, eso seguro.
Cuando se produce una
denuncia falsa, la normativa, y el aparato administrativo-judicial carecen de
las opciones necesarias para detener el linchamiento del que ha sido acusado
sin motivos y de mala fe. Si no hay estadísticas de denuncias falsas, es
simplemente, porque el feminismo y quienes les apoyan, se niegan a que las
haya.
Y que decir, de esos hombres
a los que se les lleva al límite y toman la errónea y trágica decisión, de
simplemente suicidarse, o de acabar con todo, con su ex, con él y hasta con sus
hijos, ayer volvió a ocurrir. Una ley más justa, que trate en condiciones de
igualdad a hombres y mujeres, estoy seguro de que evitaría muchos de los
horrendos crímenes que ocurren.
No obstante, parece que
nuestra sociedad sigue erre que erre en sus errores, ahora tocan las
imposiciones absurdas para reglar las relaciones sexuales pretendiendo así
evitar abusos y agresiones sexuales. Por lo que sabemos, en el sentido que lo
quieren hacer, no van a arreglar nada, y posiblemente, lo empeoren todo, tiempo
al tiempo.
