Mañana
es el día. La plataforma En Pié, ha convocado para mañana lo que
ellos llaman un “asedio” al Congreso de los Diputados, hasta
conseguir que dimita el Gobierno, se disuelvan las Cortes Generales y
se ponga en marcha un proceso constituyente.
Con
semejante declaración de intenciones y tras conocer las
instrucciones que está dando la plataforma a quienes van a asistir,
encaminadas a que se pertrechen para un episodio violento de
guerrilla urbana, los ciudadanos demócratas de este país no podemos
más que catalogar lo que se pretende como un intento de Golpe de
Estado de carácter revolucionario y llevado a cabo por lo mas
selecto de la ultra izquierda española.
Muchos
de los movimientos de indignados, al ver de lo que se trataba, se han
desmarcado de la convocatoria. No todos los indignados estamos
dispuestos a terminar con el agotado sistema actual, si lo de
después, viene de la mano de la izquierda mas recalcitrante y
violenta.
Resulta
asombroso, al menos para mí, que los líderes del PSOE y de
Izquierda Unida, se hayan negado a hacer una condena expresa de lo
que se prepara para mañana. Saben perfectamente que lo de mañana
nada tiene que ver con el derecho de reunión ni con la protesta de
ciudadanos descontentos, lo de mañana es, simple y llanamente,
incitación a la violencia y previsiblemente lucha callejera.
Los
términos de la convocatoria, constituyen a mi entender, un delito
contra las instituciones del Estado, delito tipificado en nuestro
Código Penal.
El
Ministerio del Interior tiene ya acuartelados a 1.400 agentes de la
Unidad de Intervención Policial, procedentes de todo el país, que
van a montar un dispositivo de seguridad sin precedentes.
Se
tienen noticias de que grupos radicales de toda España están
llegando a Madrid, por ello, me da la impresión, que aunque a muchos
ciudadanos normales les encantaría acudir, viendo las perspectivas
desistan.
Entre
las consignas que les da la plataforma convocante a los que acudan,
está la de romper los cordones policiales, provocar cortes de luz en
lugares estratégicos, inutilizar las cámaras de vigilancia, robar
alimentos y verter pintura, alquitrán o ácido en las cristaleras de
bancos o empresas multinacionales.
También
dan la consigna, de que si se ven obligados a disolverse, realizar
múltiples escraches simultáneos, cortar carreteras, romper cajeros
automáticos y todo tipo de acciones violentas con la finalidad de
dividir y desbordar a los antidisturbios, y crear un estado de
ingobernabilidad que desestabilice al Gobierno.
Que
conste que soy alguien que está harto de lo que hay, pero jamás
apoyaré algo como esto, soy de los que aún creo que una profunda
regeneración democrática es posible.
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