Con el anuncio del pacto entre socialistas y separatistas para amnistiar delitos de terrorismo y de traición, la democracia en España ha vivido su día más negro, pues esta vez, el golpe a la democracia procede del propio gobierno de España y está suponiendo la demolición del Estado de Derecho, con una amnistía que otorga privilegios penales a unos delincuentes aliados del gobierno, unos privilegios que implican una flagrante violación de la Constitución Española.
Nunca un presidente y su partido mintieron con tanta desvergüenza a sus votantes, haciendo lo que siempre negaron en público, es un gobierno legal pero absolutamente ilegítimo. Lo que están perpetrando, debería estar penado. No se puede decir una cosa durante años y tras ser elegido presidente, hacer todo lo contrario.
Este golpe a nuestro Estado de Derecho lo cometen dos partidos salpicados por graves delitos. Un PSOE corrompido hasta las cejas y un Junts coautor de un golpe a la democracia en 2017 que pretendió suspender la vigencia de la Constitución en Cataluña con el fin de romper la unidad de España. Ambas bandas criminales pretenden beneficiarse mutuamente con esa amnistía que viola nuestra Constitución.
Sánchez pretende borrar todo el historial delictivo de los separatistas para quedar impunes por los graves delitos que cometieron durante aquel golpe de 2017, delitos que incluyen malversación de fondos públicos, sedición, terrorismo y traición. Y por supuesto pretende, evitar tener que ir a unas nuevas elecciones en las que Sánchez es consciente que su partido podría protagonizar un desplome sin precedentes.
Si ahora, Sánchez, perdiera el poder, es muy probable que él, su señora y centenares de miembros de esa banda de delincuentes denominada PSOE, acabarían sentados en el banquillo y probablemente condenados. Por ello, se mantendrá en él cediendo todo lo que sea necesario, teniendo a los españoles maniatados y asistiendo como meros espectadores a esta subversión de nuestro ordenamiento constitucional. España está viviendo un momento gravísimo y ante ello, lo que es injustificable es quedarse impasibles. Debemos salir a la calle siempre que nos convoquen los dos únicos partidos constitucionalistas, PP y Vox, además, claro está, cada vez que nos convoquen colectivos de la sociedad civil. No todo está perdido, a lo largo de nuestra historia, el pueblo español ha demostrado que es capaz de revertir las situaciones más difíciles. Si otros lo intentaron y no pudieron, porque los españoles se lo impedimos ¿lo va a conseguir este canalla?