Hace unos cuantos días estuve frente a la Delegación del Gobierno en Andalucía, en la sevillana plaza de España, para apoyar a los agricultores y ganaderos que se manifestaban conscientes de que su supervivencia está en peligro. Tengo que deciros, que mi indignación alcanzó niveles a los que no suelo llegar cuando vi llegar a un nutrido grupo de políticos del PP para mostrarles su apoyo, aunque más bien diría yo, a hacerse la foto con ellos ¿Y por qué me indigné? Pues muy sencillo, porque el 15 de enero de 2020, populares y socialistas, votaron en el Parlamento Europeo a favor del llamado Pacto Verde, de imponer al campo los objetivos climáticos de la Unión Europea, votaron a favor de lo que al final significará la pena de muerte del sector primario. De los partidos españoles, solo Vox votó en contra.
El campo español y todo el sector primario está en peligro, una pena que al único partido que siempre lo tuvo claro, los medios, se nieguen a trasmitir sus ideas al respecto. No pueden pretender decirle a quienes con su esfuerzo y sacrificio trabajan el campo cada día, como deben de hacerlo, imponiéndoles todo tipo de normas y restricciones delirantes que hacen imposible su actual modo de vida.
En España, a los partidos políticos ya no se les puede dividir entre, izquierda o derecha, ahora hay que dividirlos en dos claros grupos, los que apoyan la letal Agenda 2030, que son socialistas, populares, comunistas y separatistas, y los que se oponen a ella y defienden nuestra soberanía en todos los ámbitos, incluido el alimentario. Eso solo lo defienden los de Abascal.
La Agenda 2030 la apoyan los globalistas y los burócratas de la Unión Europea, en connivencia con la izquierda y esos falsos partidos supuestamente de derechas que cada vez hacen suyas más ideas de la izquierda por una mezcla de cobardía e interés.