Recordemos que la razón de ser de la misión de los cascos azules en el Líbano es la resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU, aprobada en 2006 y que exigía «el desarme de todos los grupos armados del Líbano para que, de conformidad con la decisión del Gobierno del Líbano de fecha 27 de julio de 2006, no haya más armas ni autoridad en el Líbano que las del Estado libanés». Es evidente, que la ONU ha fracasado rotundamente en su misión, pues nada de lo que se propuso lo ha conseguido.
La ONU ha sido incapaz de conseguir la neutralización de las milicias del grupo terrorista Hizbulá y ha sido incapaz de impedir desde el despliegue de sus cascos azules, como fuerza de interposición, bajo mandato de Naciones Unidas (FINUL) que los terroristas continúen lanzando cohetes contra Israel. Desde el 8 de octubre de 2023, Hezbolá ha estado lanzando miles de proyectiles contra Israel desde el sur del Líbano sin que las fuerzas de paz de la ONU hiciesen nada para evitarlo. En las últimas horas, Israel ha denunciado la presencia de arsenales de Hezbolá a unos metros de un puesto de FINUL, lo que deja en evidencia que esa misión de paz no sirve para nada, salvo para que sus soldados sean utilizados como escudos humanos por Hezbolá.
Si nuestro Gobierno no ha repatriado ya a nuestros 670 cascos azules, es simplemente porque el acorralado Sánchez, debe percibir que, a nuestros soldados, en la ratonera en la que se encuentran, les puede suceder algo, espero que no, y él tener así otra distracción externa para que los medios hablen así menos de su corrupción, la de su familia y la de su partido. La lógica y la razón nos dicen, que deberían iniciarse los procedimientos para la repatriación, ordenada e inmediata, de los 670 soldados españoles destacados en la zona bajo bandera de la ONU.
Entre que el presidente del Gobierno de España se ha decantado claramente por los terroristas y contra Israel, a lo que hay que sumar la complicidad con ellos del Secretario General de la ONU y sus miembros de la Agencia de Naciones Unidas para la población refugiada de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA), parece claro que las tropas de la ONU no son vistas con buenos ojos por el ejército hebreo.
Las últimas declaraciones del primer ministro se Israel, pidiendo a la ONU la retirada de FINUL, los cascos azules, de zonas de combate del Líbano, advirtiendo que los terroristas de Hezbolá les están utilizando como escudos humanos en sus ataques contra Israel, han sido respondidas por Sánchez quien ha afirmado «España condena de forma rotunda la declaración de Netanyahu. No habrá retirada de la FINUL».
Repito, es inexplicable que se mantenga el despliegue de una fuerza de interposición de paz en medio de una guerra feroz entre un Estado democrático y prooccidental, Israel, que es atacado desde hace décadas por grupos terroristas como Hamas y Hezbolá, que están financiados y a las órdenes de una teocracia islámica como la de Irán.
Espero y deseo que no se repatrie a ningún soldado español en un ataúd, si sucede, el único responsable será el canalla corrupto de Sánchez.
hay que esperar a que venga alguno en una caja de caoba