Desde este lunes, todo viajero nacional o internacional que quiera ir a un hotel, a un apartamento turístico o alquilar un coche, tendrá que proporcionar 42 datos personales incluyendo su cuenta bancaria, su teléfono, su dirección y su relación con el acompañante. Solo les falta pedir también la huella dactilar del viajero. Es como un interrogatorio policial que no lo va a hacer la policía, que se lo encaloman a otros.
Perpetrar esto en un país que vive del turismo puede resultar altamente peligroso, pues puede disuadir a muchos de venir a España. Lo más sangrante, es que mientras estos datos personales y sensibles nos los van a pedir a nosotros, o a los turistas británicos o alemanes, a esos inmigrantes ilegales que alojan en establecimientos hoteleros, no solo no les piden nada, es que además los dejan deambular y merodear libremente por las calles.
La escusa de Marlaska de protegernos de esa manera contra el terrorismo es absurda y no solo eso, atenta contra lo que dicta el Comité Europeo de Protección de Datos (CEPD), un organismo supranacional que tiene la obligación de garantizar que se cumpla de forma coherente el Reglamento Europeo de Protección de Datos, y está claro que el plan de Marlaska afecta a la privacidad y a datos protegidos de todos.
Esta medida no la ha aprobado nuestro Parlamento, se aprobó mediante un Decreto Ley promovido por el autócrata que habita en La Moncloa y sus cómplices. Todo el sector afectado se ha mostrado contrario a la medida y afirman que va a suponer un durísimo golpe para el turismo.
Estamos claramente ante un grave ataque contra nuestra libertad y nuestra privacidad por el capricho de un Gobierno que quiere tener controlados nuestros datos y saber qué hacemos y cómo lo hacemos. No olvidemos que en la mente totalitaria de todo socialista anida esa perversa aspiración del “control social” y ese control no se puede llevar a cabo si no conoces todo, absolutamente todo, de cada ciudadano.
Y todo esto ocurre, cuando recibimos a través de los medios continuas informaciones de que los gobiernos son incapaces de proteger nuestros datos ante los hackers ¿Os imagináis que todas nuestras tarjetas y cuentas bancarias estuvieran en manos de hackers por la incompetencia del Gobierno? Podrían domiciliar pagos sin nuestro consentimiento y todo gracias al plan de Marlaska.
Estamos ante un claro ejemplo de abuso de poder y en los países de donde proceden mayoritariamente quienes nos visitan ya se han dado cuenta. En Europa las agencias de viajes internacionales están alertando a los turistas para que dejen de venir a España.
Es conocido, que cuando el socialismo llega al poder aplicando sus fallidas recetas, lo empobrece, pero en este caso es mucho más grave, ya que se toma una medida letal para nuestra economía a cara descubierta. No lo olvidéis, mientras más ruina y miseria crean, más ciudadanos desesperados que se dejan comprar por una misera paguita, vamos, lo que ha sido siempre el socialismo.
también pregunto yo; ¿Y los pisos patera se van a controlar como los pisos turísticos?
Digo yo,…Si un terrorista quiere venir a España y pasar desapercibido, solo tiene que venir en una patera o en avión, y con seguridad que se queda en España, y no necesita alojarse en ningún hotel sino hacinarse en un piso patera y los vecinos callarán para no ser tildados de racistas.
Hay que rezar para que el juez Peinado no se deje intimidar por estos personajes