Este fin de semana ha quedado constatado el regreso del PSOE a la extrema izquierda, el proceso lo empezó Zapatero, embajador de la narco dictadura venezolana y lo ha finalizado el infame de Sánchez. Los aplausos masivos a nuestro Kim Jong-un particular, la ausencia de discrepancias de ningún tipo, los insultos y amenazas a la oposición, son la reacción lógica de cualquier dictadorzuelo de esos que la humanidad ha sufrido a lo largo de su historia para silenciar las críticas a sus abusos de poder y a los escándalos de corrupción de su gobierno, de su familia y de su partido. Consiguió el 90% de los apoyos de los delegados del congreso para ratificar a su nueva Ejecutiva, en la que mantiene a María Jesús Montero y Santos Cerdán como números 2 y 3. En el evento también se ovacionó a los delincuentes expresidentes andaluces Manuel Chaves y José Antonio Griñán tras el indulto del Tribunal Constitucional de la trama corrupta de los ERE.
El canalla de Sánchez, recordando al fundador del PSOE, Pablo Iglesias Posse, consciente o inconscientemente, demuestra su querencia a los comportamientos de este miserable, un extremista de izquierdas que instigó el terrorismo y apoyó en su día a la dictadura soviética. Sánchez sigue al pie de la letra lo que dijo su fundador el 7 de julio de 1910 en las Cortes ante sus escándalos de corrupción política: «Este partido no ha cambiado de opinión respecto a este particular; estará en la legalidad mientras la legalidad le permita adquirir lo que necesita; fuera de la legalidad, como han estado todos los partidos, cuando ella no le permita realizar sus aspiraciones».
El canto de “La Internacional” al término del 41º Congreso Federal del PSOE, es un claro gesto de nostalgia por cien millones de asesinatos, y de complicidad con las peores tiranías del mundo. El de Sánchez es el Gobierno más corrupto y más extremista de Europa.
El PSOE regresa a la extrema izquierda porque le interesa en este crucial momento ya que se ha convertido en una mafia criminal que por una parte saquea lo público y por otra, se dedica a colocar a sus legiones de cómplices para alimentarlos y colonizarlo todo.
Es incomprensible, que en España millones de ciudadanos aún voten al socialismo, una ideología cuyas recetas sirven para degradar la democracia, arruinar la economía, generar paro y pobreza y crear el caldo de cultivo ideal para que florezca la corrupción política.
Sánchez anunció en su Congreso que creará una empresa pública para construir viviendas, otro tinglado parta saquear las arcas públicas, recordemos que Zapatero prometió 600.000 en 2008 y no las construyó y que Sánchez prometió 184.000 en 2023 y que ni se han empezado. Basta ya de tanto mentir y estafar a los ciudadanos.
Y esto ocurre en parte, por culpa del PP, ya que en la época de Aznar y la de Rajoy, se negó a dar la batalla de las ideas a la izquierda y se conformó con ofrecer un socialismo centrado en la buena gestión, motivo por el cual ese partido no derogó ninguna de las leyes ideológicas de la izquierda. La imagen de Feijóo haciendo el imbécil en el Congreso de UGT y sus posteriores palabras afirmando que no quiere que Sánchez se vaya, que los españoles tienen que echarlo en las urnas, demuestran que el PP sigue instalado en el error más absoluto. Como ha dicho Abascal, dudo que convoque elecciones cuando toquen y si lo hace, que sean limpias, pues Sánchez sabe que cuando deje La Moncloa, él y su esposa pueden acabar en la cárcel. Desgraciadamente, solo VOX combate a la izquierda.
España no se merece esta mafia