Por todos es sabido, que las
grandes potencias tienen a sueldo en todo el mundo a una red de “agentes” y
medios de comunicación, cuya misión es la de distorsionar la realidad y dirigir
la opinión pública para blanquear su imagen en relación a las malas acciones que
suelen perpetrar.
El asunto se empieza a
complicar cuando esos “agentes” al servicio de una potencia hostil a Occidente
son líderes políticos y representantes de los españoles, diputados nacionales,
algo que raya en la traición, y me estoy refiriendo a los comunistas podemitas,
Pablo Iglesias y Alberto Garzón.
Todo se ha visto muy claro en
el caso del futbolista ucraniano del Albacete, Román Zozulia, quien fue víctima
de una cruel campaña en su contra en la que era llamado constantemente, neonazi
y racista, un patriota ucraniano que denunciaba la invasión rusa y posterior
anexión de la península de Crimea, territorio ucraniano. Iglesias y Garzón
participaron activamente en su linchamiento a través de sus perfiles personales
en RRSS. El abogado de Zozulia, ya ha comunicado que denunciaran el caso en los
tribunales.
Los líderes comunistas
españoles, Iglesias y Garzón, han colaborado activamente en medios pro rusos,
como los españoles Público y Diario 16, la iraní Hispan TV, las cubanas Prensa
Latina y Cuba Debate, las venezolanas Telesur y Venezolana TV, o las rusas RT y
Sputnik. Y por supuesto, no lo han hecho gratis, muy significativo que ninguno
de estos países sea democrático.
Hablamos de líderes políticos
de partidos que jamás defienden el interés nacional de su país, más bien lo
contrario, y por ello, deberían estar ilegalizados.
