Los españoles estamos viendo, desgraciadamente, con demasiada normalidad, lo que está ocurriendo en la sesión del Congreso de los Diputados, una de las sesiones más duras que recuerdo desde la Transición, una sesión en la que hasta ese PP de la centralidad del que tanto habla y al que pretende llegar Feijóo, ha tenido que utilizar los adjetivos más duros que tenía a mano.
Todo lo ha desbordado Sánchez y hasta los tibios se han envalentonado por momentos, eso sí, sabiéndose arropados por una ciudadanía que mayoritariamente está asqueada de todo lo que nos ha traído Sánchez desde que ocupa ilegítimamente La Moncloa tras perder las elecciones y “trincar” el poder pactando con todos esos partidos antiespañoles, comunistas, separatistas y proterroristas que se han convertido en cómplices de la corrupción más absoluta.
Ha sido curioso, hasta los portavoces de los partidos socios de Sánchez se han visto obligados a amagar contra el psicópata, aunque eso sí, sin atizarle demasiado, para de esa manera seguir manteniéndole en el poder chantajeándole y consiguiendo todo lo que puedan para su política antiespañola.
El presidente de VOX, Santiago Abascal, posiblemente, haya sido el más breve y contundente, retratando y plantando a Pedro Sánchez, afirmando “No voy a quedarme a escuchar sus mentiras, sus embustes, ni a soportar su chulería”, “No aguantamos el modo en el que usted humilla y miente a los españoles sistemáticamente. Es un indecente y de eso no tienen duda ni siquiera quienes le apoyan. Lo sabe toda España. Es usted un corrupto y un traidor”, ha concluido, antes de salir del hemiciclo señalando con el dedo a Pedro Sánchez.
Curiosamente, acaba de ver la luz el último sondeo de GESOP, un sondeo que nos ofrece conclusiones interesantes y hasta bastante sorprendentes, como que el PSOE, con la que está cayendo, solo pierda 9 escaños (115 diputados), algo que demuestra lo enferma que está una parte importante de la izquierda social española. El PP ganaría, pero al parecer, bajaría entre 3 y 5 diputados, mientras que VOX se dispararía hasta los 61 escaños como máximo, batiendo su record histórico, eso sí, entre PP y VOX conseguirían una mayoría holgadísima, sobre 195 diputados. Por su parte, todos los actuales socios de Sánchez se hundirían, mientras que Podemos se haría con 4 escaños por el consiguiente hundimiento de Sumar.
Y para terminar, un dato irrefutable que demuestra lo que los españoles quieren, elecciones generales ya, lo quieren dos tercios de los ciudadanos, pero Sánchez los quiere seguir teniendo amordazados.
Falta menos para la salida de este dictador.