Mientras por intereses políticos, Sánchez y sus medios nos siguen “comiendo el coco” con el extraño “genocidio” que estarían cometiendo supuestamente los israelíes en Gaza y digo supuesto, porque es la primera vez en la historia que los genocidas avisan donde van a tirar las bombas para que los habitantes abandonen el lugar, en África prosigue el genocidio de cristianos, ese del que nadie habla, ese del que no interesa hablar y mucho menos a gobiernos como el español, ese al que le aplauden los terroristas de Hamás.
A las 9 de la noche del lunes 8 de septiembre, los cristianos de la aldea de Ntoyo se reunieron en un funeral en el este de la República Democrática del Congo (país número 35 en la Lista Mundial de la Persecución 2025) para rendir homenaje a uno de los miembros de su iglesia que había fallecido recientemente, pero lo que se suponía que iba a ser una reunión pacífica de cristianos que lloraban juntos, terminó en un baño de sangre cuando los terroristas de las Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF), que se han alineado con el grupo Estado Islámico, les atacaron con armas de fuego y con machetes. Cuando estos extremistas se marcharon, 70 cristianos habían muerto, 100 habían sido secuestrados y 16 casas habían sido incendiadas. Muy pocos de los que habían acudido al funeral se salvaron.
A la mañana siguiente, los terroristas volvieron a atacar, esta vez contra los agricultores cristianos de Potodu, una comunidad cercana a la ciudad de Oicha. Allí masacraron a los 30 cristianos que acampaban en sus granjas, un medio de supervivencia para muchos que viven de la tierra y venden sus cosechas para ganarse el sustento diario.
Debido a la violencia desatada por grupos terroristas islámicos, la República Democrática del Congo tiene una de las mayores poblaciones desplazadas del África subsahariana.
Solo en dos días, al menos 100 cristianos fueron asesinados en la RDC por elegir seguir a Jesús en una región que los extremistas islámicos quieren convertir en un califato.
Pese a lo que está ocurriendo, los medios occidentales se niegan a informar del horror por el que están pasando los cristianos en África. Por lo que parece, la vida de un gazatí vale mucho más que la de un cristiano de África, aunque ambos sean victimas de los mismos. Los gazatíes son utilizados por Hamás como escudos humanos, son rehenes de ellos, y los africanos sufren los continuos ataques de milicias terroristas islámicas.
En este caso, la ONU, tan interesada en Gaza, guarda un silencio culpable.
Nos enteramos tarde ó temprano de lo que pasa en el mundo