Cuando varios ministros de
un gobierno, lanzan una misma idea, sincronizados, es que algo se está
cociendo, y en este caso, lo que se está cociendo, es nada más y nada menos,
que la rendición del Estado a una banda de golpistas a cargo del propio
Gobierno de España que hace el papel de cómplice.
Nos hablan de tener “gestos
de humanidad con los golpistas”, aduciendo eso, la delegada del Gobierno,
Teresa Cunillera, aboga directamente por el indulto tras la sentencia que de
seguro será condenatoria, en la línea de Iceta (PSC); el Ministro Ávalos,
insiste en la política de distensión y diálogo; la vicepresidenta Carmen Calvo,
pide que los golpistas no sigan en prisión hasta que se celebre el juicio; y el
presidente, desde Canadá, apela a la empatía con los golpistas para restablecer
la convivencia en Cataluña. Todo el relato resulta vomitivo.
Es curioso, que este
Gobierno socialista, que este PSOE, solo pida humanidad para los sediciosos, y
en cambio, no sientan nada de complicidad con esos millones de catalanes que
llevan ya muchos años oprimidos por los sucesivos gobiernos separatistas, esos
que ven como a diario son pisados sus derechos y sus libertades, esos que ven,
como acosan a sus hijos en las escuelas. Tenemos un Gobierno de miserables, de
malas personas.
Las sucesivas declaraciones
de miembros del Gobierno en este sentido, son un claro intento de influir en la
Justicia, espero que el juez Llarena
resista.
Pedro Sánchez y su banda
gubernamental, empiezan a atravesar todas las líneas rojas, todos debemos estar
muy atentos, pero sobre todo, los garantes últimos de la unidad nacional, esos
que marca la Constitución, y me refiero, a las FFAA con el Rey a la cabeza. Si
nuestro propio Gobierno nos traiciona, ellos son quienes tienen que revertir lo
que estos indeseables perpetren.
