Tras la sorprendente petición
de la Fiscalía, de excarcelar a Joaquim Forn, uno de los principales
responsables del Golpe de Estado en Cataluña, aduciendo “razones humanitarias”
como consecuencia de que en su organismo tiene tuberculina, algo que en ningún
caso tiene como consecuencia el seguro desarrollo de la tuberculosis. La Sala
Segunda del Tribunal Supremo, ha decidido que Forn siga en prisión.
Nos encontramos claramente,
ante un turbio intento del Gobierno de soltar a Forn sin que haya habido
cambios sustanciales respecto a los indicios que inicialmente justificaron su
ingreso en prisión. No olvidemos, que el Ministerio Fiscal está absolutamente
jerarquizado, y que el Fiscal General del Estado recibe órdenes del Gobierno.
Los fiscales del caso han tenido que contradecirse simplemente porque reciben
órdenes.
Joaquim Forn, era el gran
comisario político de los Mossos, ordenó que sus agentes permitieran la
vulneración de la Constitución en las votaciones del 1 de octubre, y dio
órdenes de que se destruyeran pruebas. Forn debería por ello, pudrirse en la
cárcel. El Gobierno está realizando gestos que nos deberían preocupar, aún no
se ha enterado de que con esta gentuza, el apaciguamiento político o judicial,
no solo no sirve para nada, sino que además es percibido por los sediciosos
como debilidad del Estado. Quienes han querido, y quieren, romper la unidad de
España, solo merecen que todo el peso de la Ley caiga sobre ellos.
Pese a que la Fiscalía ha
puesto en una situación delicada a la Sala Segunda del TS, este alto tribunal
ha hecho lo que debía, aunque sin duda, mucho ha tenido que ver la acusación
popular ejercida por el partido político Vox, que insiste, y con razón, en
mantener en prisión a este peligroso personaje.
Aún me acuerdo de la infamia
de la excarcelación del criminal etarra Bolinaga, si no lo llega a impedir el
TS, se hubiera repetido.
