Nada de lo que ocurre en el
madrileño barrio de Lavapiés ocurre por casualidad. Ayer miércoles, cinco
agentes de la policía local resultaron heridos, mientras que en las
concentraciones de senegaleses ilegales y cachorros podemitas, se gritaba
“policía asesina”.
La dirección “política” de la
Policía Municipal de Madrid ha ordenado a sus agentes dejar de patrullar por el
barrio de Lavapiés, una decisión que deja el barrio en manos de los “sin ley”. La
obligación del Gobierno es la de proteger y defender a los muchos madrileños
decentes que viven en ese barrio, por lo que debería enviar un fuerte
contingente de la Policía Nacional, para así, entre otras cosas, desbaratar los
inconfesables planes de quienes controlan el ayuntamiento de la capital de
España.
Carmena parece estar
siguiendo un perverso guion, primero bloqueó las cuentas de RRSS de la Policía
Local para impedir que informaran a los vecinos de la muerte natural del
senegalés, a la vez, cargos públicos podemitas acusaban a los agentes de su
muerte, mientras eso ocurría, ellos mismos, movilizaban a sus cachorros
antisistema para sumarse a los ilegales senegaleses y guiarles a quemar el
barrio, y la guinda, quitar a la Policía Local de sus calles.
Todo parece indicar, que
Carmena y los suyos, pretenden crear su propio “Mollenbeck”, barrio bruselense
donde no está en vigor la legalidad vigente. Cometen el error de creer, que
ellos van a poder controlar un barrio donde las mafias criminales y las
religiones totalitarias impongan su ley.
Pero no nos equivoquemos,
Podemos no engaña a nadie, ellos persiguen lo que siempre persiguió el
comunismo, destruir nuestra sociedad. El gran culpable, es el PSOE de Pedro
Sánchez, partido que le entregó el poder a la malvada Carmena y a su banda, y
que por muchas barbaridades que cometa, nunca le retira su apoyo.
