Este pasado jueves, se ha
vivido en el Parlamento de Cataluña, una sesión de investidura absolutamente
“patética”. El candidato Turull no ha conseguido su objetivo de ser elegido
presidente de la Generalidad, realizó el discurso del pánico, no se atrevió a
pronunciar ni la palabra independencia ni la palabra república, y lo pronunció
en un claro tono de derrota. Como es lógico, un partido coherente, aunque
despreciable, como son las CUP, truncó su investidura.
Pero el esperpento en el que
se ha convertido el separatismo catalán, da para mucho más, esta mañana, Marta
Rovira, emulando a Puigdemont y Gabriel, ha optado por huir de España, el miedo
a la cárcel le ha podido. Que atrás quedan aquellos brabucones discursos que
pronunciaba ante sus engañadas masas.
También hoy, el juez Pablo
Llarena, ha procesado por delito de rebelión, uno de los más graves del Código
Penal castigado con hasta 30 años de cárcel, a las 13 personas a las que
considera máximas responsables del golpe en Cataluña, con esta medida, Puigdemont,
Junqueras, Forn, Turull, Romeva, Ponsatí, Rull, Comín, Bassa, Forcadell,
Sànchez, Cuixart, y Rovira, quienes desde hoy pueden dar por finalizada su
carrera política.
Ante la incomprensible
inacción del Gobierno de España, a fecha de hoy, el juez Llarena es el único
que actúa contra los golpistas, y sin quererlo, marca la agenda política. Desde
ayer, han empezado a contar los plazos para que se produzca la investidura de
un candidato. O presentan a uno que esté limpio, judicialmente hablando, y
consigue los apoyos suficientes, o mucho me temo que podemos empezar a ver en
el horizonte la posibilidad de unas nuevas elecciones autonómicas en Cataluña.
