Según el Barómetro del Real
Instituto Elcano (BRIE) de 2017, realizado entre el pasado noviembre y
diciembre, justo antes de arrancar la campaña electoral para los comicios
catalanes del 21-D, los ciudadanos españoles favorables a un Estado más
centralista han pasado del 25% del mismo barómetro de 2015 al 36%, situándose
como la opción más mayoritaria. Un aumento sustentado entre aquellos que abogan
no sólo por limitar el poder de las autonomías, sino que apuestan directamente
por conformar un Gobierno central sin autonomías, que se han doblado, pasando
del 9% al 21% en dos ejercicios. En cambio, los partidarios de mantener el «statu quo» autonómico bajan sostenidamente en las últimas cuatro muestras tanto
del BRIE como del CIS, pasando del 40% de hace dos años al 34% actual, ya por
debajo de la alternativa recentralizadora.
El intento de golpe de Estado
perpetrado por los independentistas catalanes, ha aumentado enormemente la
preocupación por la unidad nacional en toda España, como ya adelantó el CIS de
octubre. Ya nadie duda de la clara evolución de las preferencias de los
españoles, que en los últimos dos años se han encaminado hacia posiciones más
recentralizadoras, en detrimento del actual sistema autonómico o de un mayor
autogobierno para las comunidades.
Frente a esa evolución en la
manera de pensar de los españoles, el PSOE insiste en su solución federal
dándole la espalda a las preferencias de la mayoría de los ciudadanos en cuanto
a organización territorial. Podemos afirmar, que la posición de los partidos de
izquierda en cuestiones relativas, a unidad nacional y organización
territorial, les va a restar a corto y medio plazo mucho apoyo electoral,
impidiéndoles ser opción real de gobierno.
Pero es evidente, que el
rechazo cada vez mayor a las Autonomías, no es solo por el tema catalán,
también lo es claramente, porque cada vez más ciudadanos se dan cuenta del
despilfarro que supone mantener una organización territorial que devora
ingentes cantidades de recursos que son muy necesarios para mantener un Estado
del Bienestar cada vez más deteriorado.
Pero no es solo eso, el
Estado Autonómico favorece la corrupción y el enchufismo, habiéndose convertido
en el chiringuito de los partidos políticos, en el auténtico Estado del
Bienestar de organizaciones y líderes políticos que sin escrúpulos de ningún
tipo nos roban día a día lo conseguido por todos los españoles en los últimos
tres cuartos de siglo.
