En la segunda sesión de la
Comisión para la Evaluación y Modernización del Estado Territorial, un órgano
creado en el Congreso por iniciativa de los propios socialistas para evaluar el
modelo autonómico e intentar una reforma de la Constitución encaminada a
convertir a España en un Estado Federal, intervinieron ayer, José Manuel Romay
Beccaría, presidente del Consejo de Estado, y el director del Centro de
Estudios Políticos y Constitucionales (CEPC), Benigno Pendás.
Cuando el PSOE aún no se
había recuperado del varapalo que le dieron en la primera sesión los tres
padres de la Constitución, Roca, Pérez Llorca y Herrero de Miñón, a sus
intenciones federalistas, ayer, los dos comparecientes, apostaron por abrir una
reflexión sobre el reparto de competencias con una visión recentralizadora,
absolutamente contraria al federalismo.
Romay dio en el clavo
recomendando evaluar si la Administración Central tiene hoy competencias
suficientes para garantizar los principios fundamentales contenidos en nuestra
Carta magna, refiriéndose a la igualdad, a la solidaridad y a la cooperación.
Atreviéndose a decir, que hace falta ver si el éxito del modelo autonómico se
conseguiría si el Estado tuviera algunas competencias más, antes de recomendar
“que no se desapodere más al Estado” como pretenden los socialistas.
Todos los comparecientes han
coincidido en que ha llegado el momento de definir claramente cuales son las
atribuciones y competencias que deben quedar en manos del Estado y que de
ninguna manera puedan transferirse ni tan siquiera delegarse en su ejercicio.
En la crisis nacional que
vivimos, solo se puede reformar la Constitución en la dirección de conseguir
“más España”, y no lo que pretende el PSOE con su apuesta federal, que
significaría un gran debilitamiento de nuestra Nación.
