La Diputación de Badajoz ha
amenazado a 70 municipios de no seguir recibiendo subvenciones si no eliminan
del callejero nombres de supuestos “alcaldes y cargos franquistas” en
cumplimiento de la Ley de Memoria (Venganza) Histórica que promulgó el gobierno
socialista de Zapatero.
Ante el miedo a perder los
fondos, el ayuntamiento socialista de Badajoz, va a quitarle el nombre de una
calle a una víctima asesinada por un militante socialista años antes de nuestra
Guerra Civil. En nombre de una ley injusta, se están cometiendo atropellos sin
que nadie se atreva a piar. La arbitraria Comisión de Expertos que ha
confeccionado la lista de nombres a quitar actúa desde el más absoluto
sectarismo, algo indecente.
Hablamos de Juan Jara, un
panadero de Zalamea de la Serena que fundó la Falange en su pueblo, y que fue
asesinado de un tiro en la nuca por un militante del PSOE que le había
increpado por pegar carteles. Su asesino se apostó cerca de su casa y cuando se
disponía a entrar en ella le pegó el tiro por la espalda.
El crimen se cometió el 3 de
diciembre de 1933, tres semanas después de las elecciones que ganó la
conservadora CEDA y en las que consiguió un escaño, José Antonio Primo de
Rivera, por un partido legal, Falange Española de las JONS.
Cada día estoy más seguro, de
que la llamada Ley de Memoria Histórica, se ha convertido en un instrumento
pernicioso que ha destrozado el espíritu de perdón y reconciliación de la
Transición, y que agita a diario los fantasmas de la guerra entre los
españoles.
Mientras que a víctimas de
los llamados por entonces “nacionales” se le retiran sus nombres de las calles,
simplemente porque la izquierda de hoy los sigue considerando sus enemigos,
podemos observar como en muchos municipios españoles tienen calles a su nombre
conocidos criminales y hasta genocidas de los llamados por entonces “rojos”. No
consigo entender que nadie se oponga a semejantes decisiones.
Mientras no terminemos de
entender que en ambos bandos, que en ambas Españas de entonces, habían buenos y
malos, víctimas y verdugos, jamás se superará nuestro pasado relativamente
cercano.
