Mientras está pasando
bastante inadvertido el juicio de los ERE, esa “causa general” contra la
socialista Junta de Andalucía por montar una gran trama para saquear las arcas
públicas andaluzas. Mientras eso ocurre, Susana Diaz, presidenta de Andalucía y
secretaria general del PSOE andaluz, está decidida a rehabilitar la erosionada
imagen de sus dos “padres políticos”, y me refiero, a Chaves y a Griñan.
Susana insiste en todas sus
declaraciones, que ambos son honestos y decentes, y que nadie ha podido demostrar
que se hayan llevado un solo euro, pero claro, obvia que la responsabilidad es
también la de vigilar que no se saqueen las arcas públicas, aunque en este caso
el dinero haya ido a parar a amiguetes del partido, y por supuesto, nadie puede
demostrar que parte de ese dinero no haya retornado por otro medio a quien tan
alegremente lo regaló.
Contrasta la actitud actual
de la presidenta andaluza con la que tuvo antes de su investidura, por entonces
les exigió a los dos jefes de la mafia socialista que entregaran sus actas al
haber sido imputados.
Que Doña Susana nos diga
ahora, que sus dos antecesores han recibido ataques salvajes y juicios
mediáticos, debería sonrojarla, pues su partido es experto, tiene sobrada
experiencia en linchar a políticos inocentes y cebarse en ellos hasta
arruinarles la vida, la política y la otra.
No debe extrañarnos que los
defienda, pues ella es heredera de su manera de gobernar, esa que consiste
primeramente en tener los pesebres de los suyos llenos, aún a costa de que los
andaluces vean como los servicios públicos básicos que reciben sean cada vez
más precarios.
La juez Mercedes Alaya, hizo
un gran trabajo, pero quien la sustituyó se dedicó a destrozar todo lo hecho
por su antecesora, por ello, mucho me temo, que de los graves delitos
cometidos, muchos quedaran impunes, y que sus responsables se irán de rositas,
o casi.
