A raíz del fuerte debate
suscitado por mi artículo de ayer en el que me refería a los casos de “La
Manada española de Pamplona” y de “La Manada musulmana de Canarias”, quisiera
hoy hacer unas puntualizaciones que considero necesarias.
Por todos es conocido, que la
vigente ley, llamada de Violencia de Género, no trata en igualdad a hombres y
mujeres. Y también, que si bien la mayoría de denuncias de maltrato son reales,
hay otras muchas que son falsas. De las denuncias falsas, esas que acaban con
el hombre en la cárcel pese a ser inocente, no existen estadísticas, pues el
lobby feminista siempre se ha encargado de impedir que las haya. Hasta ahora,
la gran mayoría de mujeres que denuncian en falso, no van a la cárcel, y la
letrada que las ha aconsejado hacerlo, convenciéndolas de que les beneficia en
el proceso y en la petición de ayudas, tampoco sufre las consecuencias por el
delito cometido.
Y esto lo digo, porque ayer
sostuve que una mujer a la que pretenden violar, uno o varios individuos, tiene
la obligación de “por la fuerza” tratar de impedir la violación, para que así
cuando denuncie haya pruebas del delito en su propio cuerpo. Ayer incluso, una
amiga a la que aprecio, me dijo, que si quería que la mujer se resistiera a la
violación para que la mataran, algo que no llegué a entender.
Admitir lo de la joven de
Pamplona, eso de que sufrió “bloqueo psicológico” y no opuso resistencia, desde
mi punto de vista, no puede ser admitido, pues en ese caso, se dotaría de un
arma demoledora a esa minoría sin escrúpulos que podrían plantearse denunciar a
un inocente.
Es cierto, que el bloqueo
mental puede producirse, pero al no ser la psicología una ciencia exacta,
defensa y acusación siempre dispondrían de especialistas dispuestos a apoyar
sus tesis, sería imposible saber si la mujer dice la verdad o miente.
Si abrimos esta nueva “caja
de los truenos”, cualquier mujer que haya tenido relaciones con un hombre, y
que por lo tanto, tenga en su cuerpo restos de ADN de él, bien por un cruce de
cables, o bien porque haya pretendido extorsionarlo amenazándolo con una
denuncia de violación y el no haya aceptado, puede presentarse en un juzgado y
arruinarle la vida.
Estoy generalizando sin
referirme ya a ningún caso en concreto, que conste. Para mí, en estos casos, la
principal misión de la Justicia es la de impedir que una persona inocente vaya
a la cárcel, aparte de por supuesto, que los culpables paguen su culpa.
Todo mi desprecio a quienes
se atreven a maltratar a una mujer, pues si lo hacen, demuestran ser muy “poco hombres”,
y también, todo mi desprecio, a quienes denuncian en falso y a quienes les
aconsejan que lo hagan.
No olvidemos nunca, que las denuncias falsas perjudican mucho a las realmente maltratadas.

Estoy muy de acuerdo con tu último párrafo. Saludos!