PSOE, Podemos, nacionalistas
y separatistas rechazaron ayer en el Congreso de los Diputados la Proposición
no de Ley de los de Rivera, que buscaba cerrar filas en torno al Gobierno y el
poder judicial ante el 1-O en Cataluña. El PP votó a favor, pero sin
entusiasmo, de hecho, los ministros dejaron vacíos sus escaños durante del
debate.
La iniciativa de Rivera fue
rechazada con 166 votos en contra, 158 a favor y cinco abstenciones. Entre esas
abstenciones estaban las de cuatro diputados socialistas andaluces que
rompieron la disciplina de voto, los demás, prefirieron obedecer y no cargarse
su futuro político, tragan todos los sapos que sean necesarios con tal de
seguir viviendo del cuento a cuerpo de rey.
El PSOE trató de incluir, que
es «imprescindible abrir soluciones políticas y crear escenarios de
diálogo» para evitar que el 2 de octubre se mantenga la misma situación»
de «grave crisis territorial», esa era su coartada para su traición.
Si el PSOE se hubiese abstenido, el texto se habría aprobado. El texto sí contó
con el apoyo del PP, de UPN y de Foro.
La explicación a la postura
de los de Pedro Sánchez es que su líder solo piensa en clave cortoplacista y no
puede cabrear al resto de ese Frente Popular que le llevaría a La Moncloa.
Ayer, el PSOE traicionó al 90% de sus votantes, pero lo más grave es que
traicionó a su país.
El PSOE, partido que no ha
mucho era constitucionalista, ha cometido la barbaridad de no el sí a un texto
que daba todo el apoyo, al poder judicial y al gobierno, para parar el 1-O,
algo increíble pero cierto.
Tras lo ocurrido, el PP
sorprendió a todos, y lejos de mostrar enfado con Ferraz, Soraya Sáenz de
Santamaría intentó restar importancia a lo ocurrido en el Congreso. «Lo
que tengo que decir es que, hasta la fecha, estamos satisfechos con el nivel de
interlocución tanto con el PSOE como con los de Rivera». Chúpate esa.
Ya hemos llegado al punto
donde la gota derrama el vaso, la mayoría del Congreso “no está a favor de que
la legalidad constitucional se imponga en Cataluña”, por ello creo, que el Art.
155 habría que aplicárselo a toda España, mandar a todos los políticos a su
casa, reformar la Constitución para acabar con el Estado de las Autonomías,
blindar la continuidad de nuestra Nación, y garantizar la igualdad de todos los
españoles, vivamos donde vivamos. El problema es ¿quién puede hacer eso?
