Para
mí es evidente, que la mano ejecutora de todo lo que ocurrió ayer
con Cristina Cifuentes es la de Podemos, pues Pablo Iglesias y su
banda necesitaban un golpe de efecto que acompañara a su moción de
censura contra la presidenta de la comunidad de Madrid.
Cristina
Cifuentes nunca ha sido santa de mi devoción, y menos cuando el otro
día se atrevió a decir que ella representa al nuevo Partido
Popular, un partido limpio, una afirmación que espoleó, sin duda, a
quienes intentan todos los días demostrar lo contrario, ya sea por
lo civil o por lo criminal.
En
su informe, la UCO relaciona a Cristina Cifuentes con la financiación
ilegal del PP, al ver indicios de ello, atreviéndose a hacer juicios
de valor acusándola de cometer cohecho y prevaricación en dos
contratos.
Lo
mas desconcertante para mí es que, el juez Velasco y la Fiscalía
Anticorrupción, desautorizan el informe de la UCO, pero a su vez
manifiestan que descartan “por ahora” proceder contra ella, ese
“por ahora” en sí mismo da una excelente coartada a que toda la
jauría mediática anti PP, desde ayer mismo, se cebe, juzgue y
condene a la presidenta madrileña en un tipo de juicio en el que se
han especializado cadenas, como por ejemplo La Sexta.
La
corrupción ya se ha convertido en un campo de batalla político en
el que todo vale con tal de sacar ventaja electoral y muchas
portadas, pese a saber que con ese comportamiento deleznable se
atropellan derechos fundamentales de las personas y se ignoran esas
reglas básicas de un Estado de derecho cada vez más escuálido
¿Donde está la presunción de inocencia? Hace ya muchos años que
se la vio por última vez.
Evidentemente,
desconozco si la Sra. Cifuentes es tan íntegra como ella manifiesta,
pero el espectáculo de ayer protagonizado por Podemos, partido que
movilizó a todos los suyos para intentar destruir la imagen de la
presidenta de la comunidad de Madrid, nos da una idea de la
instrumentalización política que hacen de la Justicia a cuenta de
la corrupción, algo que está consiguiendo que se esté llegando a
la indefensión e inseguridad jurídica más absoluta.
Me
sorprende, que ningún partido exija el fin de las filtraciones que
se realizan desde los juzgados, y que los responsables paguen por
ello. Entre unos y otros nos están robando lo poco que nos queda de
nuestra Democracia.
