El
alcalde de Sevilla, decidió este año cambiar el formato de la Feria
de Abril. Mientras que desde siempre, la cena del “Pescaíto” se
celebraba en lunes para despues de cenar ver el encendido del
recinto, este año se ha celebrado en sábado. La diferencia a peor
ha sido significativa, al ser festivo el día siguiente, la noche del
Pescaíto se ha masificado y ha perdido todo ese encanto que para
muchos la habían convertido en la primera y mejor noche de la Feria.
Desde
siempre, los sevillanos se autoregulaban a la hora de acudir a la
Feria, y lo hacían teniendo en cuenta dos factores, sus posibles
económicos y sus relaciones sociales. Todos tenían claro cual era
su economía y cuantos días podían ir, cuantos días podían ir con
su pareja y qué día llevaban a los más pequeños a disfrutar de
los cacharritos de la calle del Infierno, sabían del dinero de que
disponían y se organizaban.
Ahora
todo ha cambiado, los jóvenes se sienten con el “derecho” a
ocupar todas las noches las calles del Real aunque estén “tiesos
de pasta”, su solución, hacer botellonas, algo que desde el
ayuntamiento se dijo que se impediría este año y anoche se hizo
delante de la policía sin que hasta donde yo vi, interviniera para
evitarlas, con el consiguiente estorbo que eso supone para los
sevillanos que paseaban por el Real.
El
cambio de formato se ha hecho únicamente mirando por el interés de
los que nos vistan, madrileños y demás, buscando un positivo
impacto económico en la ciudad. Sevilla siempre ha acogido muy bien
a sus visitantes y turistas, y lógicamente los sevillanos vemos muy
bien el beneficio económico que ello tiene sobre la economía de
Sevilla, pero todo debe tener un límite.
La
Feria es primeramente de los sevillanos, y eso no debe tenerlo claro
el ayuntamiento hispalense, cuando la masificación consigue que los
sevillanos se sientan incómodos, como me ocurrió a mí ayer,
dejaremos de ir y tendremos la sensación, de que en pos de la
economía se nos ha quitado algo nuestro.
Da
la sensación de que nuestra Feria se ha puesto en venta y será para
el mejor postor, para el que deje más dinero en la ciudad. Y a los
sevillanos que nos den.

Se puede decir más alto, pero no más claro.
La cena del pescaíto nos la han arrebatado, ya no es familiar, o entre amigos ya el pasear por el Real es esquivando tropezones, riesgos de despistes, bullicio, de definitiva, masificación y demansiada Feria. No la veo indicada para nosotros, sino para el turismo…
¿Cuántos fueron los que dijeron que no a la ampliación de duración de la Feria?
certera la entrada.
Desde Sevilla, saludos.