Al
igual que la mayoría de vosotros, desconozco si Pedro Antonio
Sánchez, presidente hasta hoy de la Región de Murcia, ha cometido
algún delito. Lo que si que sé, es que Ciudadanos, aplicando la
vara de medir que más le interesa en cada lugar, ha conseguido su
dimisión para que así el Partido Popular pueda mantener el gobierno
de esa comunidad poniendo al frente a otro de los suyos.
En
el caso del famoso Auditorio de Puerto Lumbreras, Sánchez sostiene
que nadie se llevó un solo euro, y que si hubo alguna irregularidad,
solo es de índole administrativa. Y ahora, el juez de la Púnica, le
atribuye tres delitos con una explicación que me suena bastante
rara, pues decir que tenía un plan para lavar su reputación, plan
para el que se iba a emplear dinero público, pero que al estallar el
caso se abortó, es decir, nunca se llevó a efecto ese plan,
reconozco que me suena a “ciencia ficción”.
Yo
haría una pregunta, en el caso de que al final, Pedro Antonio
Sánchez, saliese airoso de todo ¿que se debería hacer? ¿Quizás
volverlo a presentar como candidato y realizar un escrache eterno a
Ciudadanos?
Lo
que es cierto, es que quien sacó solo 4 escaños, ha obligado al que
sacó 22, y solo le faltó uno para la mayoría absoluta, a que
trague para que así no gobierne el que sacó solo 13 escaños. Lo
mismo, mis paisanos murcianos empiezan a pasar factura a algunos en
las próximas elecciones por todo esto.
Si
la actitud empleada por Ciudadanos en Murcia, la empleara en
Andalucía, las reuniones del gobierno de la Junta de Andalucía y
las de muchos ayuntamientos tendrían que celebrarse en instalaciones
penitenciarias. Pero claro, allí tragan con carros y carretas, y son
fieles guardaespaldas del gobierno autonómico más corrupto de este
país.
Y
lo más curioso, es que nos dijeron que llegaban a la política
española para regenerarla. Más bien creo, que desde su llegada es
mucho más tóxica.
