Ayer
fue uno de esos días, en el que cualquiera de esos españoles que
nos interesamos, por el presente y el futuro de nuestro país, nos
preocupamos bastante. Ayer comprobamos de nuevo, la gran crisis
nacional que sufrimos, y lo comprobamos por hechos protagonizados por
todos los partidos con representación parlamentaria.
Hasta
la propia Susana Díaz, apenas nos ha dado tregua y se ha descolgado
con unas declaraciones incompatibles con alguien que se postula como
salvadora del socialismo español, y por tanto, llamada a aportar
algo de cordura a la crítica situación nacional que vivimos.
La
sevillana lo dejo muy claro ayer, no es partidaria de aplicar la ley
en Cataluña, es partidaria de hacer cesiones a los sediciosos, y
digo esto, porque apelar al dialogo con quien no cumple las leyes, es
la típica e inútil postura de los que practican ese dañino
lenguaje de lo “políticamente correcto”.
Ayer
también, la escoria podemita, con su líder Iglesias al frente,
solicitó por escrito en el Congreso la eliminación del delito de
“enaltecimiento del terrorismo”, según ellos, para salvaguardar
la libertad de expresión. Y lo dicen quienes amenazan a los
periodistas, y apoyan a los terroristas. También ayer en Zaragoza,
Podemos ha manifestado su intención de reclamar y quitarle la
titularidad de la Catedral de la Seo a la Iglesia, ellos siempre con
sus prioridades del odio.
Ayer
también pudimos comprobar, que en el Partido Popular balear sus
podridas manzanas catalanistas se están imponiendo, son simplemente
políticos profesionales que optan por el confort en vez de defender
principios y valores. Pero
que se puede esperar de un partido que premia a los sediciosos, acaba
de anunciar 4.200 millones de euros de inversión para
infraestructuras hasta 2020 para Cataluña.
Y
que decir de Ciudadanos, cada día mas en descomposición fruto de su
incoherencia política y de la dictadura interna que padecen sus
cargos públicos. La última que se les ha ido despotricando de
ellos, una diputada de Málaga.
Aquí
por lo visto, ni hay en el Parlamento una derecha ni una izquierda
nacional, y los ciudadanos de bien tienen que seguir votando con la
nariz tapada.
Los
que siempre nos dicen que es muy peligroso que aparezca uno se esos
“salvadores de la patria”, son precisamente los que están
provocando con su comportamiento que ese hecho pueda darse, pues
actúan como verdaderos enterradores de nuestra nación.
¿Tan
difícil es que este país cuente con políticos que trabajen para
mejorar nuestra vida y para fortalecer a nuestra nación?
Porqué
casi todos han entrado por esa política auto destructiva y suicida
de acabar con todo lo que nos une, y me refiero por ejemplo a nuestro
idioma común.
Los
que aspiramos a una España de ciudadanos libres e iguales, ya seamos
de izquierdas, de derechas, de centro, o transversales, estamos
políticamente huérfanos, pues las pocas opciones políticas dignas
que existen ni siquiera están representadas en el Parlamento.
La
realidad de este país está, gracias a los políticos, para salir
corriendo, la pena es que muchos lo amamos tanto que haciendo gran
alarde de masoquismo nos quedaremos para intentar arreglar lo que
ellos, los políticos, están destruyendo.
