Llevaba
tiempo esperándose que ETA anunciara que entregaba las armas, que
escenificara la entrega de eso, que mas que un arsenal, es un montón
de chatarra casi inservible. El anuncio forma parte de esos acuerdos
vergonzantes que comenzó Zapatero y que su aventajado alumno Rajoy
está culminando.
Lo
han confirmado desde el PNV, el Gobierno lleva mucho tiempo
negociando en las cloacas con ETA, aunque Rajoy en público diga
machaconamente que no dará nada a cambio de ese desarme, todos
sabemos que nos miente. El gobierno vasco lleva ya mucho tiempo
pidiendo que se le transfieran las competencias penitenciarias, las
médicas ya las ejerce, fruto de ellas Bolinaga salió a la calle, si
se las ceden y se envía a los terroristas a cárceles vascas, todos
muy pronto estarán en la calle y siendo objeto de homenajes para
escarnio de sus víctimas. La suerte está echada, ETA gana, el
pueblo español pierde.
Me
repugna observar, el júbilo con que se ha recibido la decisión
tomada por los últimos restos de la banda criminal, tanto la
corrupta clase periodística como la corrupta clase política,
quienes pretenden contagiar a la mayoría de españoles esa falsa
alegría que sin duda pretende blanquerar el pasado sangriento de
quienes tanto daño hicieron a nuestra sociedad. Una sociedad
encantada de haber sido anestesiada y de sufrir amnesia en relación
a ETA.
Me
repugna escuchar, como desde todos los partidos parlamentarios se les
ha suplicado a los terroristas etarras esa cantinela de “entregar
las armas y disolveros”. Un
Estado democrático de derecho no debe suplicar la autodisolución, y
menos cuando sabemos que es fruto de muchas cesiones a ETA. Un Estado
democrático tiene que aplicar la Ley y buscar la Justicia, es decir,
buscar la derrota de ETA. La derrota no consiste en entregar las
armas y disolverse, la derrota es actuar con la Ley. Aplicar una Ley
cuya finalidad es la de detener a todos y cada uno de los
responsables directos e indirectos de los más de 300 asesinatos sin
juzgar. Detener a todos y cada uno de los jefes de ETA, entre ellos
el máximo responsable Josu
Ternera.
Renunciar a la derrota es renunciar a la Justicia que las víctimas
han depositado en un Estado de Derecho que tiene la obligación de
ejercerla en su nombre. ¿Con qué autoridad moral piden a las
víctimas del terrorismo que renuncien a la justicia bajo el pretexto
de que así ETA deja de matar?
Vivimos
en una sociedad muy indignada con la corrupción política, una
sociedad que exige que los corruptos vayan a la cárcel, se exige
justicia, en cambio, no se exige para los terroristas que tienen en
su haber casi mil asesinados y miles de heridos, para estos parece
que con entregar las armas es suficiente, indignante.
Parece
que el sacrificio de las víctimas del terrorismo en España ha sido
absolutamente inútil, no se puede permitir que se renuncie a la
Justicia con tal de recibir los restos de un deteriorado arsenal.

Posiblemente las verdaderas armas nla tenga a buen resguardo.