Ayer ocurrieron nuevos
casos que alimentan el esperpento en que se ha convertido nuestra actualidad.
Ayer, dos podemitas y un juez, dejaron patente el ambiente infecto en el que se
mueven unos y otros, un ambiente que refleja la podredumbre de nuestro sistema.
El podemita Echenique, fue
entrevistado en una cadena de TV y nos demostró que tiene “un morro que se lo
pisa”, cuesta trabajo entender como semejante jeta ha conseguido llegar a los
cargos que tiene. Ayer nos dijo, que una medida que había tomado Trump era
claramente para beneficiar a los ricos, y al ser advertido por la conductora
del programa que Podemos quería hacer lo mismo, respondió que sí pero que ellos
lo hacían para beneficiar a los pobres, es decir, trató de convencernos de que
si lo hace Trump es malo, pero que si lo mismo lo hace Podemos es bueno,
patético. Este argentino es un cara dura que merecía ser devuelto por paquete
express a su Argentina natal.
Otro podemita se cubrió
ayer también de gloria, Pedro Santisteve, alcalde de Zaragoza, famoso por pagar
sus botes de gomina con dinero público, se destapó con unas declaraciones
también a mi entender bastante patéticas, afirmó que “hay que dejar de educar a
los oficiales de la Academia Militar en la ideología militarista” y se quedó
tan pancho. En este país hay más gilipuertas que botellines de cerveza.
Y termino con lo más
indignante, el juez de la Audiencia Nacional, José de la Mata, vuelve a hacer
un gran favor al clan Pujol y rechaza realizar una redada propuesta por la Udef
para investigar los negocios multimillonarios del clan en África. Y lo hizo,
con el peregrino argumento de que no tenía claro el origen de la información,
ya que sospecha que la Policía se basa en pruebas procedentes de un “hackeo”.
Este “prenda” con toga, defiende hasta sus últimas circunstancias las garantías
de los malos, y en cambio, con su actitud, permite que unos golfos, que unos
corruptos, que unos delincuentes, posiblemente, los mayores ladrones de este
país, sigan en libertad y haciendo negocios moviendo el dinero público que
antes nos habían robado.
La Policía debe de estar
hasta el gorro de ver como este “sicario con toga” impide que fructifique el
duro trabajo realizado por ellos, y los golfos de los Pujol siguen paseándose
por nuestras calles gozando de una absoluta impunidad, y todo ello gracias a
quienes teniendo la obligación de cumplir y hacer cumplir las leyes, hacen
dejación de sus obligaciones.
