Andalucía se convirtió ayer,
en la primera comunidad en aprobar sus Presupuestos para 2017. Y lo hizo,
gracias a ese vergonzante pacto en la sombra que el PSOE tiene suscrito con
Ciudadanos.
Gracias a ese
incomprensible apoyo de los de Rivera, Susana Díaz se ha permitido el lujo de
ignorar las cerca de mil enmiendas que han presentado el Partido Popular,
Podemos e Izquierda Unida. Me niego a aceptar que ninguna de esas mil enmiendas
fuese razonable.
Y hablo de incomprensible
apoyo, al definir el apoyo que le prestan los de Juan Marín al PSOE, porque en
Andalucía nada ha cambiado desde el comienzo de la actual legislatura. La
corrupción y la mala gestión siguen ahí, y por lo tanto, Andalucía sigue
cómodamente instalada en el vagón de cola de las regiones de Europa, y lo hace,
con el beneplácito de un Ciudadanos, que nadie sabe a qué juega.
Todas aquellas duras
exigencias que Ciudadanos le exigía al Partido Popular en Madrid y en otros
sitios, en Andalucía se han transformado en hermanamiento con la administración
autonómica más corrupta de España.
Los Presupuestos aprobados
por el PSOE y su cómplice, Ciudadanos, son totalmente regresivos y no revierten
los fuertes recortes en Educación y Sanidad, ahondando en la desigualdad de los
andaluces con respecto al resto de los españoles. Eso sí, se han aprobado las
partidas presupuestarias necesarias para mantener los pesebres hasta arriba de
pienso “para que no les falte de ná a la legión de enchufados”, a esos que ya
sea, en la prescindible administración paralela o en otros diversos
chiringuitos, le ayudan al PSOE a mantenerse en el poder desde siempre. Y
Ciudadanos permite que esto siga, supongo que algún día alguien les obligará a
explicar el porqué de su apoyo.
