Cuando nuestra Constitución
cumple dentro de cuatro días, 38 años. Una Carta Magna que nos ha dado el mayor
periodo de estabilidad política y bienestar económico de nuestra historia como
Nación, pese a establecer como organización territorial ese cáncer llamado
“Estado Autonómico”. El PSOE acaba de imponer al Partido Popular debatir su
reforma.
En 1978, todos los partidos
fueron capaces de renunciar a muchas cosas para pactar y sacar adelante esta
máxima regla de convivencia para todos.
La Constitución sigue
sirviendo, sigue siendo un marco de convivencia válido, lo que hay que hacer es
cumplirla y hacerla cumplir. Pese a ello, es necesaria la cirugía
constitucional, hacer cambios encaminados a mejorarla, unos cambios que
supongan mas España, y no como otros pretenden, realizar unos cambios que de
hecho, la dinamiten, y la coloquen al borde del precipicio previo al suicidio.
El resultado final de esa
operación quirúrgica es el de garantizar la igualdad de todos los ciudadanos
españoles, eliminando de entrada los anacrónicos privilegios históricos, vascos
y navarros.
Hay artículos de nuestra
Constitución que deben ser innegociables en caso de reforma, los relativos a la
unidad de la nación española, a la soberanía del pueblo español, a la
obligación de todos los poderes públicos y los ciudadanos, de acatar y cumplir,
las leyes y sus sentencias judiciales, entre otros muchos.
La situación catalana ha
sido, sin lugar a duda, el principal detonante de estas prisas reformistas del
PSOE, quien opta por el federalismo, creyendo que así, los antes nacionalistas
y ahora independentistas catalanes, se sentirían cómodos. Craso error el suyo.
En un Parlamento más
fragmentado que nunca, y sin mayorías, es lógico pensar que para iniciar una
reforma constitucional tendría que haber entre las diferentes fuerzas
políticas, un acuerdo básico de mínimos, ya que sin él se emprendería un
arriesgado viaje sin conocer a donde queremos llegar y no habría acuerdo
posible.
La Constitución es el
principal arma que tiene una nación democrática para hacer frente a sus
enemigos, internos y externos, si se ve que tiene carencias o disfunciones que
impiden hacer frente y derrotar al enemigo interno, debería reformarse de
inmediato para que esa nación disfrutara de más fortaleza y unidad.
Dejémonos de historias, la
reforma de nuestra Constitución solo se justifica si es para fortalecer los
mecanismos de cohesión constitucional y la de unir a los ciudadanos españoles.
Algo que nada tiene que ver con las perversas intenciones de quienes están a la
izquierda de la socialdemocracia.
