El presidente de la
Generalidad de Cataluña llevó a Madrid el pasado mes de abril 46 puntos sobre
los que dialogar, ahora sorprendentemente, el Gobierno central le responde que
está dispuesto a negociar todos los asuntos, salvo uno: la celebración de la
consulta independentista. Ayer mismo, Puigdemont declaró, que no puede haber
condiciones previas para el diálogo, tampoco por su parte.
Cuando desde hace ya mucho
tiempo se dan de sobra las condiciones para aplicar el Art.155 de nuestra
Constitución y suspender la autonomía catalana, Mariano Rajoy se descuelga con
negociar casi todo con los sediciosos, reconozco que me deja anonadado.
El Estado le sigue dando
dinero del FLA a Cataluña para que los independentistas sigan alimentando la
utopía separatista, de hecho, en sus Presupuestos de 2017 se reservan casi seis
millones de euros para otra consulta independentista que pretenden celebrar en
septiembre de 2017.
En 2017 pretenden que el
Fondo de Liquidez Autonómico (FLA) les dé otros 7.000 millones. Desde 2012 ya
les hemos dado 40.000 millones. Sin los fondos que pagamos todos nosotros con
nuestros impuestos, Cataluña estaría en quiebra y no podría abonar ni la nómina
de sus empleados públicos ni a sus proveedores.
El déficit de Cataluña
cerró el pasado ejercicio en el 2.7%, el más alto de todas las CCAA, y su deuda
pública se disparó hasta el 370% del PIB. Por ello, la solvencia económica de
Cataluña está a la altura de la de Nigeria o Bangladesh. Pese a ello, el
Gobierno de Cataluña destina en sus presupuestos de 2017, 18 millones a sus
ilegales relaciones exteriores, creará 10 nuevas embajadas ilegales, y 58
millones al desarrollo de su ilegal Agencia Tributaria catalana.
Si sumamos a todo esto, que
en Cataluña no está en vigor el Estado de derecho, pues las leyes y las
sentencias judiciales se las saltan a piola ¿Como es posible, que ante esta
realidad, Mariano Rajoy, esté dispuesto a negociar con los sediciosos? Me
parece un insulto a la inteligencia, y sobre todo, un insulto a toda la
ciudadanía española.
