Acaba de decirnos el CIS,
que de celebrarse ahora nuevas elecciones, el Partido Popular aumentaría su
ventaja, Podemos sería el segundo partido más votado, y el PSOE se hundiría, un
hundimiento que todos sabían y que posiblemente influyera en la decisión de la
Gestora del PSOE de propiciar la investidura de Rajoy y así evitar acudir de
nuevo a unas urnas que les auguraban lo peor. Con los datos del CIS, la
alternativa de izquierdas al PP sería imposible.
Que el PSOE se encuentra en
una terrible situación, es público y notorio, pero desde mi punto de vista, el
gran cáncer es el de no haber sabido desligarse del PSC, partido que ha
emprendido un camino que irremediablemente arrastrará al PSOE.
Se acaba de celebrar el
Congreso de los socialistas catalanes, en él, Miquel Iceta se ha proclamado su
primer secretario, y en la ponencia política que han sacado adelante, existen
dos puntos auténticamente indigeribles para el PSOE, y que demuestran que el
PSC jamás volverá a la centralidad política. En el 2003 tuvo 42 diputados
autonómicos, ahora 16, y es que es lógico, la ciudadanía prefiere a los
originales antes que a las malas copias.
El PSC apuesta por la
locura del reconocimiento de Cataluña como nación y la estrategia de confluencia
con Ada Colau, es decir, con la extrema izquierda populista.
Creo que ya va siendo hora,
de que el PSOE concurra con sus siglas en Cataluña, con un mensaje
socialdemócrata, constitucionalista y moderado. Estoy convencido de que si así
lo hiciera, recuperaría mucho del voto perdido en tantos años de absurda deriva
nacionalista.
La ciudadanía española, ya
sea de izquierdas o de derechas, lo que busca en una opción política es
fiabilidad, y este PSOE, con el PSC en su seno no la puede dar.
Eso que dice el PSC de “una
nación dentro de un Estado plurinacional, una República federal que agrupe al
conjunto de los pueblos de España”, suena a partidos de ultraizquierda de esos
que lanzaban sus proclamas durante la Transición, pero un partido serio y de
gobierno como el PSOE, no puede decir eso.
