La Sexta continua en la
línea de darle cancha a todo aquel que pretenda destruir nuestra Nación. Ayer
le dio la oportunidad de expresarse a Pedro Sánchez, quien ante Jordi Évole,
dejó meridianamente claro el personaje pernicioso y tóxico que es.
Tras escucharle, ya nadie
duda de que tuviera firmado un pacto para ser presidente del Gobierno de
España, precisamente con todos aquellos que la quieren destruir.
Dijo la perogrullada, de
que el poder económico y el mundo de las finanzas, habían trabajado para
impedir que su alternativa de cambio, el llamado gobierno Frankenstein, fuera
una realidad, y de que han ayudado a que hubiera un gobierno conservador.
Evidentemente, el poder económico nunca apoyará a quienes van a traernos la
ruina, y su pacto secreto de gobierno nos la hubiera traído irremediablemente a
todos los españoles.
Sánchez defendió un
acercamiento a Podemos para trabajar codo con codo con ellos, única manera
según él para que el PSOE sea alternativa de gobierno.
Se descolgó con eso de que
“Cataluña es una Nación” y abogó por que su partido pueda negociar con los
partidos independentistas catalanes, poniendo el broche con la absurda
afirmación de que “España es una nación de naciones”, algo que nunca dijo
cuando estuvo al frente del PSOE.
Tras la sarta de
barbaridades que acaba de largar por esa boquita, es evidente, que por mucho
que intente presentarse a las primarias a secretario general, nunca lo va a
conseguir. Pedro Sánchez es, hoy por hoy, mucho más parecido al rufián de
Rufián, al troglodita de Tardá, o a cualquier podemita de Izquierda Castellana,
que a un militante socialista.
Tras escucharle ayer, me
doy cuenta del gran servicio que le ha hecho a este país la Gestora del PSOE y
todos los barones que hicieron posible su defenestración, por mucho que los
medios de comunicación que están al servicio “de los malos” insistan en
satanizar a Susana Díaz. Susana y los suyos hicieron lo correcto, a eso le
llamo yo patriotismo.
