Tras 300 días de
interinidad y bloqueo, todo parece indicar, que el próximo lunes España tendrá
por fin un Gobierno, lo que no sabemos es si ese Gobierno podrá gobernar.
Para ser investido, Mariano
Rajoy cuenta con el apoyo de Ciudadanos, Coalición Canaria, y con la abstención
de no se sabe cuántos diputados del PSOE no rebeldes. El lunes jurará su cargo
ante el Rey y dará a conocer los nombres de los ministros.
A partir de ese momento
empezará la agonía de un Gobierno, no ya en funciones, pero posiblemente
boicoteado por los demás grupos desde su inconfesable deseo de que el Partido
Popular fracase, y que por lo tanto, salgamos perjudicados todos los
ciudadanos.
Incluso mi admirado Javier
Fernández, ante la guerra interna de su partido se ha visto obligado a decir
algo que nos debería preocupar mucho a los españoles, su partido se abstiene
para permitir la investidura, pero con rotundidad afirmó también que no apoyará
los PGE, sin los cuales España no puede volver a funcionar a pleno rendimiento.
Es decir, toda la izquierda ya admite que no ayudará a la estabilidad, algo muy
preocupante.
Todo parece indicar, que
habrá cisma en el seno del grupo parlamentario socialista, sobre todo por la
rebeldía del PSC, acción que debería finalizar en la ruptura definitiva con los
de Iceta, y que por lo tanto, el PSOE vuelva a estar presente con sus siglas
nacionales en la política catalana.
De Podemos no se puede
esperar nada, solo un discurso cada vez más radical, su colaborar en todo lo
que pueda para que el PSOE reviente y promover disturbios callejeros.
Me sorprende que a estas
alturas, tanto desde el PP como desde los demás partidos, se quiera abrir el
asunto de la modificación de la Constitución, algo que necesitaría lo que ahora
no hay ni por asomo, alto consenso político y mucha estabilidad. Si la Carta
Magna se toca, es para que después de la modificación haya más España, y no
menos como quiere la rama podemita del PSOE, populistas, comunistas e
independentistas.
Rajoy y su Gobierno, deben
tener informada a la ciudadanía de todas las zancadillas que les pongan el
resto de grupos parlamentarios para impedir que este país funcione, pues
entendiendo que estamos ante una legislatura probablemente corta, los españoles
debemos estar informados de las maniobras de quienes solo buscan el asalto del
poder.
