No es cierto que el PSOE
esté dividido entre los que quieren abstenerse para hacer posible la
investidura de Mariano Rajoy, y los que se han encastillado en el NO al líder
popular. El PSOE está como está por algo que tiene mucha más enjundia, y que no
es otra cosa, que seguir la deriva que comenzó Zapatero y siguió Sánchez, es
decir, posicionarse en la izquierda radical, frentista y pro nacionalistas, o
por el contrario, seguir siendo lo que siempre fueron, un partido constitucionalista,
socialdemócrata y posibilista.
Es evidente, que los
episodios traumáticos por los que pasa el PSOE, van a dejar huella, pues están
dejando profundas heridas. Existe un enfrentamiento feroz entre sus famosas dos
almas. Los dos últimos secretarios generales han envenenado y radicalizado a su
militancia, y ahora, la Gestora, encabezada por mi admirado Javier Fernández,
trata de evitar que se consume el cisma.
Y es que lo tienen muy
difícil los socialistas, si el próximo Comité Federal intenta imponer la
disciplina de voto, todo parece indicar que no lo va a conseguir, y el partido
podría partirse en dos; si optan por eso que llaman “abstención técnica”, es
decir, que solo once diputados se abstengan o se indispongan al unísono y
abandonen el hemiciclo, sería protagonizar un espectáculo bochornoso que
dejaría al partido en el limbo de la indefinición y dejaría la crisis abierta.
La única solución que veo,
y que creo no la ha planteado nadie, es la de dar libertad de voto. De esa
manera, Rajoy se investiría y nadie votaría contra su conciencia, y ya habría
después tiempo para intentar reconducir el problema, y el problema, lo que
destruye al PSOE no es la posible abstención ante Rajoy, sino ante el
nacionalismo.
Esa manida excusa para
votar NO a Rajoy, de que lo hacen por ser el PP un partido corrupto, cada vez
que la oigo me dan nauseas, pues desde la Transición, tanto en número de casos
como en dinero sustraído es el PSOE con diferencia el rey de la corrupción,
algo que está probado documentalmente. Hablamos de dos partidos que se parecen
en muchas cosas, el representante del PP en el caso Gürtel pidió la nulidad por
supuestas ilegalidades en el proceso, para así librar a su partido. También la
Junta de Andalucía acaba de pedir el archivo de la causa del caso ERE contra
Griñán, Chaves y 24 ex altos cargos, porque según ellos no se cometió delito. Claramente,
ambos partidos buscan consagrar la impunidad. En eso son idénticos, y además
demuestran su nula intención regeneracionista.
