Cuantos años llevan ya
diciéndonos, que ETA ya no actúa y que hay absoluta normalidad en las calles de
las poblaciones del País Vasco y de Navarra. Ayer tuvimos una buena prueba de
lo que entienden allí por normalidad.
En la localidad navarra de
Alsasua, un teniente y un sargento de la Guardia Civil de paisano, y
acompañados de sus respectivas parejas, disfrutaban de la noche del sábado en
un bar de la localidad, cuando una jauría de jóvenes proetarras los identificó
y decidió esperarlos a que salieran del establecimiento.
Al salir fueron agredidos
con tal brutalidad, que los cuatro fueron llevados a un hospital teniendo uno
de ellos que someterse a una intervención quirúrgica.
Con posterioridad, todos
han condenado la brutal agresión a excepción de los de siempre, esos que son
los auténticos dueños de las calles de esas dos CCAA españolas.
No es la primera vez que
ocurre, pues los actos vandálicos de eso que llaman “el entorno abertzale” son
muy frecuentes contra los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.
Allí, los únicos que están
seguros son los nacionalistas, los independentistas y los mudos, si te sientes
español y lo dices, sigues estando en la diana, eso sí, si antes te mataban
ahora tienen el detalle de solo pegarte una paliza y mandarte al hospital.
Es lógico que estén
envalentonados, se les permite concurrir a las elecciones sin condenar el
terrorismo, están en las instituciones, gobiernan municipios y manejan grandes
presupuestos, y encima, imponen el terror en las calles, están mejor que
quieren, están consiguiendo lentamente, poco a poco, todos sus objetivos ¿para
qué van a matar?
Y mientras tanto, los que
desde el Gobierno de España tienen la obligación de cumplir y hacer cumplir las
leyes, haciendo dejación de funciones, lo permiten, así nos va.
