Tras cuatro décadas de
gobierno socialista en Andalucía, podemos afirmar, que ha cosechado un rotundo
fracaso. Y lo afirmo basándome en el informe hecho público por la Red Andaluza
de Lucha Contra la Pobreza y Exclusión Social.
Según estos datos: Más de
un millón de andaluces viven en situación de penuria extrema, pues casi el 13%
de la población subsiste con menos de 332 euros al mes; el 43% de los andaluces, casi cuatro millones
de ellos, están en riesgo de pobreza o exclusión social; otro casi 10% de
andaluces viven con carencia material severa, ya que les falta alguno de los
suministros básicos; casi el 85% de los jóvenes andaluces consideran que su
futuro pasa por emigrar; 700.000 niños andaluces están en situación de
necesidad; casi el 13% de los hogares andaluces no pueden mantenerse a
temperatura adecuada, casi el 14% ha tenido retrasos en el pago de gastos
relacionados con la vivienda, y el 55% de las familias no tiene capacidad para
afrontar gastos imprevistos.
Andalucía se sitúa, por
primera vez, a la cabeza de España en cuanto a pobreza, superando a Ceuta y a
Murcia, CCAA que han mejorado bastante desde 2014.
Otros datos significativos
son, que el 55% de los andaluces no participa en ninguna actividad cultural o
deportiva por falta de medios, el 60% no puede permitirse irse de vacaciones ni
siquiera una semana al año, y que el 32% no celebra reuniones familiares por
falta de medios.
El gobierno socialista
andaluz, mientras sigue lanzando mensajes ideológicos, nunca ha apostado decididamente por disminuir o erradicar la
pobreza, pues siempre ha preferido repartir migajas para garantizarse el voto,
algo incompatible con el progreso. En los presupuestos de la comunidad nunca
hay sitio para un plan de choque contra la pobreza.
Debido a la situación del
mercado laboral, en Andalucía aún más que en el resto de España, tener trabajo
no garantiza salir de la pobreza, debido a la precariedad salarial de la
mayoría de los nuevos empleos.
Y curiosamente, el PSOE
sigue presidiendo la Junta de Andalucía, eso sí, permitiendo que la economía
sumergida funcione al 100%, y evitando así un estallido social.
