De nuevo, se ha celebrado
la Diada de Cataluña, la que debería haber sido la fiesta de todos los
catalanes ha vuelto a ser secuestrada por la numerosa minoría independentista,
esa que controla la política catalana y tiene a los no independentistas como
presos políticos en su propia tierra.
Ayer, el presidente de la
Generalidad catalana, acudió a la manifestación, es decir, el máximo
representante del Estado en esa comunidad autónoma, apoyó a quienes quieren
destruir la nación que soporta ese Estado, eludiendo su responsabilidad de
representar a todos los catalanes.
Aunque el independentismo
no es mayoritario, hay que reconocer, que el machacón mensaje secesionista
falsificador de la historia dirigido durante décadas, por tierra, mar y aire,
desde el poder político catalán y sus medios de comunicación, ha calado en
muchos catalanes y los partidarios de la ruptura han ido ganando apoyos, pero
lo cierto es, que en esta Diada se ha podido observar ya, mucho cansancio
popular y por ende, mucha menos participación.
Cataluña vive gracias a la
ayuda económica del resto de España porque sus dirigentes la han llevado a la
ruina. Ayer vimos a esos sediciosos de chaqueta y corbata, junto con sus socios
de conveniencia, esos que quemaron banderas nacionales españolas y francesas,
esos que gritaban “vamos a cortarle la cabeza al rey”, esa basura.
Cataluña jamás se
independizará de España, pero para que eso quede claro, hace falta un gobierno
fuerte que de una vez por todas suspenda esa autonomía aplicando el Art. 155 de
la Constitución, pues la Generalidad no reduce un ápice la tensión del desafío
y mantiene su intención de seguir legislando sobre esas estructuras de Estado a
pesar de la prohibición expresa del Tribunal
Constitucional.
Si se celebrasen en
diciembre esas hipotéticas aún, nuevas elecciones, Mariano Rajoy tendría muy
fácil ganar por goleada, solo tendría que prometer en su programa electoral la
suspensión de la autonomía catalana. Solo con esa medida, arrasaría, estoy
seguro, él sabrá por qué oscuras razones no lo hace.
