En cualquier democracia de
nuestro planeta, se considera un golpe de Estado el desafío a la legalidad
constitucional y a su integridad territorial, y mucho más, si hablamos de esas
democracias europeas donde sus ciudadanos disfrutan de altas cotas de libertad.

En una de estas últimas es
en donde se encuentra la española, una democracia joven, imperfecta y
manifiestamente mejorable, a la que parece le cuesta entender que los intentos
de golpes de Estado no necesariamente se realizan sacando los tanques a la
calle, que también se pueden realizar desde un parlamento autonómico rebelde y
de mayoría sediciosa.

Ya es hora de que se
aplique la Ley con todas sus consecuencias, los golpistas solo deben tener dos
opciones, o ser capturados y presos, o salir con los pies por delante, pues son
las únicas dos opciones que merecen tener.

El TC debe actuar sin
piedad contra Carmen Forcadell, pues ha desobedecido sus directrices y ha
contribuido a fomentar la discordia entre los catalanes. 

Los independentistas
parecen no entender, que sin responsabilidad no existe la libertad, que esa
dinámica en la que han entrado de saltarse a piola la legalidad y encima
pretender que los españoles la aceptemos, es ridícula.

Estos tíos llevan cuatro
décadas parasitando en el autonomismo, tienen a Cataluña anémica y ahora se han
inventado el independentismo en la idea de que pueden seguir mareando la perdiz
otros cuarenta años aferrados al torrente sanguíneo del pueblo catalán, para así
seguir chupándole la sangre.

Carmen Forcadell se escuda
en el falso supuesto del mandato del pueblo catalán en las elecciones del
pasado 27-S, parece olvidar que ni en esa ni en ninguna otra patochada
organizada por ellos ganó nunca la opción independentista. Parecen olvidar, que
sin leyes no hay democracia.

Quien desde un cargo
institucional subvierte la Ley, merece un ejemplar castigo, espero aunque no
confío, y lo digo porque los sucesivos gobiernos centrales nunca se atrevieron,
camuflando su cobardía e inacción con la palabra prudencia, que de una vez por
todas quienes gobiernen este país castiguen con toda la dureza posible a
quienes osan atentar contra la unidad de la nación más antigua y con el pasado
más glorioso de Europa, que no es otra que España.

Un comentario en «¡A la cárcel con ellos!»
  1. Conocer la historia es importante. Como anécdota, para los que no lo sepan, la Generalitat nació como hacienda pública del Reyno de Aragón, incapaz de cobrar a los nobles (Que no catalanes en general), a los nobles, digo, los impuestos que debían al Rey. Ese órgano era conocido con el nombre de Diputación del General y los impuestos que cobraba se les conocía como "gereralitats"… Y de ahí viene el nombre. Y Cataluña no eran más que aquellos territorios donde cobrar impuestos era más difícil que inflar globos con la boca llena de polvorones. Y todo empezó por una guerra llamada "La Guerra de los Pedros" entre Pedro el Ceremonioso de Aragón y Pedro el Cruel de Castilla, el cual pretendía hacer de Cartagena un puerto que compitiera en el Mediterráneo con el puerto aragonés de Barcelona. Había que pagar la guerra para que Barcelona siguiera siendo preeminente en el Mediterráneo, pero los barceloneses dijeron al Rey (Que, por cierto, también era su Conde de Barcelona), que si quería guerra que la pagara él.
    Como siempre, estos chicos, "To pa mí y dame más, pero no me pidas". Un saludo

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